XYZ

El Señor X está feliz, exultante, sus ojos brillan y estallan en risas
El Señor X tiene un hermoso Quark rosado, peludo y suave; lo exhibe cada vez que puede, es su trofeo, todos deben saber de su maravilloso Quark rosado, peludo y suave. El Señor X se burla del resto, ellos no tienen ningún Quark rosado, peludo y suave: solo él, el Señor X
El principal blanco de las mofas es el Señor Y, que se altera cada vez que puede
El Señor X y el Señor Y se pelean en público: cada vez que puede, el Señor X le recuerda que el Quark rosado, peludo y suave es de él y nada más que de él
Mientras tanto, el Señor Z observa a uno y a otro, no sabe a quien darle la razón, no sabe a quien sostener; boga de uno a otro según su conveniencia
El Quark rosado, peludo y suave se sentía agotado del manoseo por parte del Señor X; mirándose al espejo comprendió que nada lo obligaba a vivir bajo la protección del Señor X, que ya estaba viejo y cansado; que por momentos daba la imagen de alguien que debe retirarse a descansar.
El Quark rosado, peludo y suave saltó por una ventana, y corrió a través de las calles de la ciudad; estaba asustado, corría de a trechos, aguardaba durante horas acurrucado en el rincón quieto de los zaguanes, buscaba un nuevo hogar
Llamar a la puerta del Señor Y no fue sencillo, las manitas como piedra no se cerraban, no se movían. Hasta que lo hicieron.
Ahora el Señor X tiene un Pushkam amarillo, redondo y chirriante. Lo exhibe en público cada vez que puede, como si fuera un trofeo ganado con esfuerzo. Nunca pierde la oportunidad de burlarse y despreciar al Quark rosado, peludo y suave que tiene el Señor Y
El Señor Z tuerce la boca y sonríe cada vez que puede

las cuentas del deseo bailan entre tus dedos

las cuentas del deseo bailan entre tus dedos
no podés retenerlas el tiempo que quisieras
tu rezo es el mandala de los relojes
los engranajes giran hacia atrás
entre las hojas que visten las paredes
el hilo es demasiado débil
la hija de tu lengua un cuchillo de hielo
las cuentas pueden rodar
extraviarse entre tanto rincón abandonado
los ojos no descansarán
sobre el mapa engalanado de signos
las cuentas corren escalera abajo
contagiando de deseo a la casa

María la Bizca

María la Bizca es la reencarnación de una revista literaria online que comencé a publicar en forma de sitio web en el año 1998, llamada El Margen
En aquellos primeros años de la web, la publicación para alguien que no tuviera conocimientos, resultaba compleja y las posibilidades de diseño eran muy elementales; eso sin contar el muy acotado número de personas que tenían acceso a internet por aquellos años. El Margen sólo duró unos pocos meses para desaparecer sin que nadie lo notara
Hasta la explosión de la web 2.0 con la posibilidad que nos trajeron los blogs en la mitad de los 2000. Ahora sí era posible publicar y generar contenido de un modo muy cercano a un aspecto profesional, El Margen resurgió
Publicada en formato PDF podía descargarse y ser leída directamente en la computadora sin necesidad de estar conectado. Los primeros dos números fueron tímidos, incluso cometí el pecado de publicar textos propios con la intención de engordar la revista
Y al tercer número estalló
El Margen comenzó a recibir visitas y colaboraciones de los lugares menos pensados. A lo largo de ocho números se publicaron poemas, cuentos, ensayos, fotografías e ilustraciones de autores de Argentina, Perú, Bolivia, Ecuador, Brasil, Italia, El Salvador, México, Bulgaria, España y un interminable etcétera. La revista se vio desbordada y me fue imposible contar con el tiempo material para poder clasificar, armar y publicar un número cada cuatro meses según mi plan original
El número 8 fue su canto de cisne

Pasaron seis años y María la Bizca es el renacimiento de la revista original. Mi intención es publicar un nuevo número cada cuatro meses y tengo la esperanza que esta tercera época sea la definitiva y duradera

Pueden visitar la web aquí, http://labizcamag.wordpress.com/
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es la fe de los cortesanos

es la fe de los cortesanos
y doscientos espectadores
es la vulgaridad de lo probable
el egoísmo de los jueces
y la página marcada de un libro

el erudito envejece en ceremonias
donde la voz de las coristas
consume la paz del vicio
entre un cura y su favorita
revolcados enérgicos entre suicidios

la oreja tibia del indígena
relame a los sobrinos corruptos
al rey afectado
a la prole con gala de envidia
y a esposos vacíos de hacienda

debería limpiar la casa

debería limpiar la casa,
barrer los rincones y mover los muebles,
reparar las puertas
y expulsar al que vive detrás de las paredes
el que desordena la biblioteca
y destruye los espejos,
las horas son este eclipse de silencios
donde los cuartos se desnudan
entre tanto cadáver de relojes,
la casa se deshoja
celebra su ritual caníbal

es una mujer caníbal

es una mujer caníbal
que me encerró en una jaula sin barrotes
sus palabras son cuchillos
mientras me toca sin disimulo
y se extravía entre gente que no conozco

estoy en el rincón quieto de la casa
donde las escaleras siempre descienden
donde ella me roba las palabras
mientras conversamos de la nada
su cuerpo es el catálogo de mi deseo
muerde mi cuello con palabras
sorbe mi carne a través del ojo que me vigila

un cigarrillo compartido es la farsa
de tanta promesa incumplida
no hay palabras entre nosotros
me ata a una silla
patea mis piernas
y devora mi alma con ojos de hambre

envuelve mi cuello entre sus uñas
me arrastra por las veredas de la noche
creo que va a saltar sobre mí
pero me hace a un lado
y cierra la jaula

las llaves están guardadas en su bolso
pienso que nunca saldré de aquí
los rincones de mi cráneo hieden a silencio
soy el montoncito de carne en el suelo
quizás vuelva pronto a buscarme
a jugar con mi mente
con el reloj agotado de mi cuerpo