Señoras y Señores

El Señor González vive en una casa de los suburbios de la ciudad. Es soltero, aunque algunos comentan que es viudo o divorciado. De lunes a viernes, a las 8 de la mañana saca el auto del garage de la casa y va a su trabajo. De lunes a viernes a las 17,30 regresa a su casa y guarda el auto en el garage.

La Señora Morales se levanta cada día a las 5 de la mañana, camina siete cuadras por una calle llena de barro, toma el colectivo y viaja hacia un barrio coqueto donde limpiará la mugre que dejan los otros.

La Señora Rodríguez es aficionada a la fotografía. Vive sola. Cada vez que se cruza con el Señor Martínez en el ascensor lo imagina esposado, desnudo, ciego por la luz del flash, mientras ella usa la cámara como un rifle de asalto.

El Señor Montes trabaja seis días a la semana, diez horas por día. Cada domingo, cuando su esposa va a visitar a la madre, él dedica la tarde a ver pornografía infantil.

La Señora Montes termina de lavar los platos, se pega una ducha y se cambia de ropa. El Señor Montes dice que, como cada domingo, dormirá una siesta. Pero es mentira. La Señora Montes dice que, como cada domingo, visitará a su madre. Pero es mentira.

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