De Diarios de Guerra

El universo se comporta de un modo caprichoso, azaroso, caótico.
Son sólo apariencias. El barniz que cubre la realidad es demasiado tenue y puede rasgarse mientras nos ocupamos en develar claves que no son reales más allá de los barrotes de nuestro cráneo.
El universo tiene propósitos más sutiles: la vulgaridad de nuestros actos cotidianos es solo aparente.
Pensamos que una mirada significa mucho, que una mano que roza la nuestra es mucho más que sólo una mano que roza la nuestra por accidente.
Nunca miramos a quien nos mira.
Nos movemos a través de las horas tropezándonos con nuestras palabras; damos un paso, estiramos un brazo y nos encontramos en la cama de alguien que nunca nos conmoverá más allá del tiempo que invirtamos en el coito.
Estamos hechos de tiempo, sin nombres, erráticos, desnudos de palabras, esclavizados a un accidente infinito, extraviados, brownianos, absurdos

Anuncios

Un comentario sobre “De Diarios de Guerra

Agrega el tuyo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Create a website or blog at WordPress.com

Subir ↑