hundirme en el remolino de tu oreja

Hundirme en el remolino de tu oreja. Esa es una buena forma de morir; así, arrebatado del mundo, girando en olas, ahogado en el mar blando de tu carne. Dejarme entrar en vos, ser violado por ese cuerpo que me recibe. Tu oreja es un paisaje inexplorado, rincones oscuros atravesados por lenguas, palabras escritas sobre papeles arrugados. Tras un pliegue descansa una comparsa de enanos aburridos, lo miro al pasar y me regalan sus burlas. Más allá, un dios idiota permanece encadenado a la fragua: enhebra palabras entre golpes, una hilo de aire las une en frases que no comprendemos.

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2 comentarios sobre “hundirme en el remolino de tu oreja

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  1. Me imagino escuchar esas palabras susurrando en los oídos, se siente muy sensual. Y las palabras son hermosas, me encanta tu prosa poética, besos

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