Apareando palabras

Cuando dejamos caer palabras sobre la hoja en cierta medida nos estamos reinventando. Narrar la historia de Juan no es narrar su historia, es reacomodar las piezas sueltas del mundo que nos rodea, arrancar un trozo de realidad y amoldarla a nosotros.
Pero el lector nada debe sospechar sobre esto. Debemos mentirle sin que se de cuenta que lo hacemos, tomarlo de la mano y conducirlo por un sendero que trazamos sin que él sospeche, y en cada vuelta del camino exhibir opciones que son por completo falsas, de tal modo que cuando reconozca tal juego de apariencias el cuento haya llegado a su fin.

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