aquí, sentado sobre la cornisa de mis ojos

Aquí, sentado sobre la cornisa de mis ojos, dejo que los días corran, arriben a mis manos, inunden mis venas. Bajo mi piel aniden las voces de mis muertos, una lluvia tibia, y el rincón más silencioso de los pies sobre la hierba. Gusanos y una zapatilla olvidada en el andén; los trenes sin memoria y el baile de hombres maquillados bajo los focos que cortan, hieren la piel, la abren. Y yo acá, esperando por el paso breve de una mujer lejana.

3 comentarios sobre “aquí, sentado sobre la cornisa de mis ojos”

  1. Es muy bueno este micropoema en prosa. Me encantó. Felicidades, Daniel.
    Un abrazo mediterráneo.

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