espera

Espera. Espera en el banco incómodo a un costado del mostrador. Desde allí, cada tanto, dicen un nombre en voz alta, pero no es el suyo. A su lado, un tipo lo mira como un perro al que apalearon. Llevan casi tres días allí. Tengo todo, ya no pueden pedirme otra cosa, le dice, y sacude una pila de papeles, estoy desesperado, tengo que terminar con esto. No le contesta. Ni siquiera lo mira. El perro golpeado y hambriento le habla mientras las palabras parecen pelearse entre ellas, él cree entender solo una parte de lo que dice. Mira a los papeles sacudiéndose como gallinas a punto de morir. Las manos del tipo son pequeñas, blancas, y esos ojos resfriados que lo miran. Le quita el fajo de formularios, papeles cubiertos de sellos y notas manuscritas en los márgenes. El tipo parece asustado y no reacciona, lo deja hacer, mira con cierta atención los primeros folios, luego, apenas le dedica el tiempo suficiente para que el otro crea que lee. Comprende poco de esos papeles, un catálogo de armas capaz de sacar de órbita al mundo. Son bestias de bocas oscuras, labios negros delineados de muerte. Por un momento sospecha que está buscando lo mismo que él. Se los devuelve, pero el otro no toma la pila de papeles que caen al suelo y sigue hablando; habla de tiempos perdidos, de una mujer y de otra que no es la misma; habla de penas y cuerpos lastimados, y él sospecha que el tipo le está contando su propia historia, que se está burlando. Piensa que el tipo, del que ya asesinó el nombre, es un agente de las oficinas. Se muestra desesperado, parece desear el encuentro con aquello que extravió, pero cada palabra que dice le golpea los oídos hasta hacerlos sangrar, se le antojan un puñado de mentiras atroces inventadas solo para continuar rasgando la carne, su carne. Mira hacia otro lado, a las escaleras de mármol negro, a la cúpula en el centro del salón, pero el tipo sigue hablando. Y las palabras son lagartijas diminutas que corren hacia él y trepan por las piernas, por los brazos, clavan los dientes en la piel blanca, roen sus recuerdos. Intenta quitárselas pero se resisten, rebusca entre los bolsillos del saco un talle más grande hasta encontrar la foto. Alguien grita su nombre, mira hacia el mostrador, otra vez a la foto entre sus manos, al perro asustado que carga kilos de papeles y sonríe y camina hacia el empleado que lo acaba de nombrar. Apura el paso y alza una mano para que sepan que está allí, no puede perder el turno. Demasiados años esperando encontrar aquello que extravió, eso que cada noche se apodera de los sueños vistiéndolos de tierra y hojas muertas; apura el paso, mantiene en alto la foto deslucida por los años y las miradas, ojos que buscaban en ella, tras ella, las palabras embotadas que alimentaron las horas durante demasiado tiempo; buenos días, pero el empleado no contesta, se extravió, es ella, coloca la fotografía de bordes rasgados, una imagen deslucida de aquella a quien busca; no le responde, observa la foto como quien mira una rata muerta y apoya un dedo sobre la cara que sonríe desde ese sueño de papel. El empleado coloca entre ellos una serie de formularios y le indica donde debe firmar; luego le señala el banco donde espero durante días y dice un apellido en voz alta. Regresa a su asiento, junto al pobre desgraciado que no hace más que hablarme y hablarme de esas mujeres que no le interesan. Se sienta con las rodillas juntas, aprieta los papeles contra el pecho asmático y continúa mirando la foto, el recuerdo de quien busca. Esa pila de papeles mecanografiados son la promesa del encuentro, los sellos rojos y negros las claves que bajarán a sus pies ese otro cielo que todavía busca. Mientras tanto, el tipo tan parecido a un perro sarnoso, comienza a encender una fogata bajo el asiento de madera.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s