Escarbando en la basura

“Los infiernos institucionales del siglo XX son mundos de horror terminal,
más definitivos que la tumba”
J.G.Ballard, Visiones del infierno, 1966

Nos sumergimos en una sociedad violenta sin apenas darnos cuenta. Los cambios bruscos son desagradables, pero los graduales pasan desapercibidos, uno se va acostumbrando sin siquiera darse cuenta. Y ésto es lo peligroso: podemos llegar a sumergirnos en la peor de las pesadillas sociales, y en el final lo estaremos viviendo como algo normal.

En un post anterior (ver), y a partir de una charla real, imagino un comienzo para una probable historia marcada por la violencia: lo pensé como un ejercicio imaginativo, pero hoy es espantosamente real.
Nos espantamos frente a los noticieros de televisión que tiñen de rojo hasta la noticia más intrascendente, pero no nos ruborizamos al decir en voz alta algo así como a ese tipo lo mataría por lo que hizo.
Escandalizados por la violencia, no podemos ver lo violentos que somos en nuestras relaciones. Rechazamos la violencia de los otros, pero volcamos sobre ellos, y sin pudor, todas nuestras represiones.

Una de las razones, decimos, -en realidad la vomitan sobre nosotros periodistas con trajes oscuros y corbata al tono- es que los adolescentes se drogan o toman alcohol. Cuando veo y escucho a tanta gente bajar línea, sólo puedo pensar en la desinformación en la que poco a poco nos sumergimos; y la falta de información es, en cierto modo, una pérdida de libertad. ¿Por qué nos escandalizamos ante un chico de ocho años que se quema la cabeza con pegamento o paco, y no lo hacemos ante la situación que lo llevó a eso?
Socialmente las drogas son detestables, ¿por qué?
Intuyo que ese rechazo es cultural. Nos desbordan con información parcial; y terminamos aceptando, y creyendo, todo aquello que nos dicen.

Nadie condena a Beethoven por ser alcohólico; ni a Burroughs o Philip Dick por tomar coca y ácido. Estoy casi convencido que son aceptados porque son artistas. Las drogas, cualquier droga, nada más logra exteriorizar lo que cargamos en nuestro interior. Kerouak o Burroughs no fueron mejores escritores por consumir; simplemente el ácido logró exteriorizar su mundo creativo. Quizás sin el uso de las drogas hubieran sido igual de geniales: en estos casos la droga fue una opción meditada.

Y regreso al comienzo: estamos sumergidos en una sociedad violenta; y las drogas, que ya no son una elección porque se transformaron en una salida a un mundo mejor, explotan la violencia de muchos. La merca y el paco no te ponen violento; en todo caso exteriorizan tu violencia.

“A los delincuentes hay que matarlos a todos”. Muchos dicen algo así, considerando que algunas vidas valen más (o menos) que otras; mientras siguen yendo a misa cada domingo. Estas actitudes detestables -detestables porque se defienden desde el concepto de la moral y la decencia- son una extensión de algo que se puede ver varias veces al día en la televisión: las películas de acción y las policiales.

Es seguro que a ésta altura, los pocos que continúan leyendo, se estarán preguntando que tiene que ver el cine con todo la violencia diaria. El motor de la mayor parte de éstas películas es la violencia. Los malos son en realidad la caricatura de un malo, su sadismo siempre es porque sí. Los buenos son violentos, pero siempre por razones humanitarias. Y por supuesto el malo, en el final, debe morir (¿otra vez la muerte?) de un modo atroz, en manos del bueno.
Sospecho que ésta clase de cine tiene éxito por el hecho que nos permite sublimar nuestra violencia de un modo civilizado. Nuestra consciencia descansa en paz: el muchachito hizo con el malo todo lo que nosotros querríamos hacer con otros en la vida real. Pero al fin de cuentas es una ficción.

Hoy, al menos hoy, iremos a dormir tranquilos.

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2 comentarios sobre “Escarbando en la basura

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  1. Sencillamente… excelente.
    Con cuánta claridad y precisión lográs poner en unas pocas líneas la síntesis de lo que sentimos o vivimos.
    Muy bueno, te felicito.
    Maria

  2. Lo que decís en tu comentario suena a demasiado elogio, y te lo agradezco… En todo caso éste post es un modo de hacer catarsis frente a tanta zoncera -en especial desde la televisión y los diarios- respecto a todos los chicos que están consumiendo; como si hace diez o quince años los pibes no tomaran cerveza o ne se hayan fumado un porro.
    Pero lo grave es la falta de conocimiento y de sentido crítico que existe sobre el tema de las drogas en general. Y, por supuesto, el tema del momento: LA INSEGURIDAD!!
    Nos bombardean con noticias sangrientas, todos opinan sobre el tema, todos discuten sobre endurecer las penas o festejan que un tipo haya matado de un balazo a un chico de diez años. Pero nadie se pone los pantalones largos y empieza a plantear como se evita que ese chico se haga de una 22 y empiece a meter bala; o como crear, en él, intereses más importantes que el paco.

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