El fantasma del Casino


De Nunzio Ratto se decía que jugando a los dados y al póquer, dejó en la ruina a muchos ricos y nobles europeos. Desde París llegó a Buenos Aires; y cuando todos los jóvenes acomodados de la capital terminaron con sus bolsillos vacíos, decidió largarse a viajar.
Así llegó al saladero de Pedro Luro. Se cuenta que compartía con Luro el gusto por el truco, juego que conoció en los prostíbulos del bajo. En el puerto, todavía cuentan la historia del genovés que arruinó a muchas familias de pescadores.
Hasta que decidió ir por el premio mayor: le jugó a Luro toda su fortuna contra el saladero.
Y perdió.
Algunos cuentan que escapó a Génova. Otros, que por vergüenza se suicidó, y que su fantasma recorre los pasillos del Casino.
Y que por resentimiento, o quizás venganza, obliga a que los dados nunca sumen siete; que la bola caiga en el número que nadie apostó; que las cartas siempre hagan ganar a la banca.

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