Reunión

Eran cuatro y nunca habían estado juntos alrededor de una mesa, en silencio. uno mezclaba el mazo de cartas de un modo torpe, y el calvo sentado a su izquierda pensó que en cualquier momento algunas caerían al suelo.

Las cuarenta cartas aparecieron frente al calvo y éste cortó con tranquilidad, dividiendo el mazo en dos mitades iguales. El que mezclaba comenzó a dar de abajo: una mano decidida lo interrumpió.

-Usted aparenta ser torpe, pero da de abajo como los fulleros.

-No se… si quiere doy de arriba…

-Vuelva a mezclar.

Las doce cartas aguardaban boca abajo sobre la mesa; solo cuando el que dio tomó las suyas, el resto lo hizo después. El calvo orejeó sus cartas, miró al compañero, y éste jugó una sota.

El que sigue, en silencio, sin consultar al que repartió la mano, adelanta las tres cartas boca abajo.

-Paso –dice.

El calvo mira con insistencia a su mano, y éste mueve la cabeza diciendo sí.

El calvo se para. El único sorprendido es aquel que repartió las cartas; una sopresa que tiene un olor fuerte y picante y una bala entre los ojos.

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