Catarsis 34

Te sentás solo en la esquina más oscura de la casa. ¿Tenés miedo? ¿Las sombras que caen desde el techo, resbalan por las paredes y reptan por el suelo, esas que rodean tus piernas y se cuelan por tu piel te van quitando el aire? Sí. Y no sabés porqué.
Tenés miedo. Las sombras bailan sobre los hombros, sin música al ritmo de tu cuerpo que tiembla. ¿En qué pensabas cuando sellaste las puertas al mundo? Tus puertas, ¿podés entenderlo?
Sospecho que no. El miedo se clava en los ojos, los rasga, los arranca en un tirón, ojos y sangre. Son tus ojos. Y el miedo son esas canicas blanca y ciegas que ruedan por el piso del cuarto; es esa boca que se abre y muestra los dientes podridos y mudos.
Boca-cárcel. Boca-silencio. Lengua-ave.
Un gorrión aplastado por el pie. Por tu pie. Y no tenés mejor idea que buscar culpables, porque ese pie no puede ser el tuyo (decís) pero no hay nadie acá. Sólo vos y tu boca y la sombra cayendo desde el techo. El gorrión desnudado de vida, abierto en canal, las vísceras como una ofrenda.
Pero mi pie no ha sido (decís) Pero nadie te cree.
Gritás. Y las cabezas dicen no.
Yo no fui (decís). Gritás. Y se alejan.
¿Quienes?
Todos. Todos a quienes dijiste amar.
Y escupís a sus caras. Pero no hay nadie. Nada más vos. Solo. Sentado. Vestido de sombras.
No hay nadie acá. Pero gritás. Gritás mientras te apuñalan por la espalda (decís) Pero no hay nadie acá, sólo vos y tus palabras como puñales. Cortando, rasgando, abren de lado a lado a quienes alguna vez te sostuvieron.
No estás solo. Nada más te hiciste a un lado y cegaste la luz del cuarto, echaste llave a la puerta y perdiste la llave.
No tenés derecho. Ninguno. Deberías callarte, hacerte un ovillo en el rincón más frío del cuarto y esperar a que el olvido llegue.
Pero no. Porque vos sos el olvido. Te instalaste y pudriste tantos lugares. Y lastimaste a tanta gente mientras alzabas tus verdades dentro de un puño.
Verdades de juguete. Un juguete quebrado entre los dedos de un nene caprichoso.
Deberías irte de acá. Extraviarte del mundo. Desaparecer entre tanta palabra vana y discurso florido. Esfumarte entre tanto grito mentiroso, escaparte por la puerta que dejaron abierta tu no saber donde estás parado.
Lastimaste a gente buena y no te diste cuenta.
Vas a decir que no, que las cosas no son así.
Y no me importa lo que me digas. ¿Y si no son así, cómo es la realidad, entonces? ¿Cuál es tu realidad? Porque la de aquellos que estuvieron a tu lado es diferente.
La puerta está cerrada.

Los invisibles

Manos abiertas lloviendo hambre, los dedos abrazan calles que sólo saben de despedidas. Las horas se escurren entre los fuegos que crecen en latas a sus pies. Juntan pedacitos de tiempo esperando un tren que ya partió. No pudieron verlo. Las vendas aprietan. Si cayeran, desnudarían pupilas abandonadas.

La noche llega. En un rincón se enroscan tapados con diarios de ayer. Se visten de noticias en blanco y negro y las mujeres imposibles de la contratapa, clavan sus dientes en los hombros duros, se montan. Y los cabalgan como a bestias de pezuñas negras. La noche se cuela en las bocas y debajo de las uñas, que guardan el sabor de media hamburguesa de McDonalds.

No ven. No pueden. Nada más un hacerse ovillo apretado contra la pared. Un dejar que las ideas se retuerzan, y no poder gritarlas. La lengua es un pececito pálido que salta en la boca, se ahoga en el aire tibio de un bostezo, envenenado.

No hay candelabros que iluminen la cena. Solo pensamientos astillados, y el diario, escupiéndole noticias de la semana anterior.

Un montón de cenizas sobre sus cabezas. La voz de los otros apuñala vidas.

Ellos encallan en el puerto de los olvidados.

Perlas negras 66

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¿Qué es un escritor? ¿Qué elementos crean esa subespecie? Los enumeraré:

Respeto por el oficio. Una manera de expresarlo es decir que la pluma es más fuerte que la espada; y la extrapolación adecuada de eso, en estos tiempos nucleares, es que es más fuerte que la bomba. Es, en verdad, el arma final; y el escritor, consciente de ello, escribe con respeto.

Algo que decir. Eso es lo que hace el escritor con lo que tiene, y cuanto más respeta lo que tiene, más significativo es lo que hace.

Empatía. Algunos dicen que el escritor debe interesarse por la gente. Algunos van más lejos y dicen que debe amar a la gente. Pero un escritor tiene que ver por los ojos de otras personas, y sentir con las puntas de dedos ajenos.

Humildad. Una forma de expresar esto es decir todavía no está terminado, en el sentido que todo lo vivo es mutable hasta la última fibra; cambia, crece, y así la obra de un escritor adquiere las cualidades de la vida: no es un producto recogido y entregado bien fresco y mas vale que te lo comas antes de que se pudra, si no algo ante todo capaz de vivir como vives tú, de crecer como creces tú, de darte frutos de visión y percepción acordes con la fertilidad de tu suelo.

Por último, si el escritor va a escribir ficción, debe adquirir las técnicas de la ficción, la seguridad más profunda de que una historia sobre una idea o una cosa puede ser un folleto, o un artículo, o una anécdota, pero a menos que sea sobre personas, no es ficción.

Espejismos

El espejo no sabe mirar, no sabe como mira a través del cuarto. El espejo no puede saber que nada en él es cierto, como yo que camino por la memoria de otro que pude haber sido. Una ficción no contada o éste desconocido que creo ser, vagando entre corredores mudos semejante a un ángel que extravió sus alas. Yo, repetido. Yo, no siendo mas que yo otra vez.

Decile NO al canon digital

Según el diccionario de la Real Academia Española, canon significa, entre otras acepciones:

Prestación pecuniaria periódica que grava una concesión gubernativa o un disfrute en el dominio público, regulado en minería según el número de pertenencias o de hectáreas, sean o no explotadas.

Composición de contrapunto en que sucesivamente van entrando las voces, repitiendo o imitando cada una el canto de la que le antecede.

Canon es, también, la marca de una cámara fotográfica.

¿En que se relaciona todo lo anterior? Al menos en estos últimos días y en Argentina, en mucho.

Es muy probable que hoy se apruebe, por iniciativa del oficialismo y con el apoyo de la UCR y el socialismo, la ley que  grava el valor de todos los dispositivos digitales de almacenamiento de información.

Según el artículo 12 de la ley en cuestión:

a. Grabadora de discos compactos y/o versátiles y/o Blu-ray (CD/DVD/Blu-ray): 10%

b. Discos compactos y/o versátiles y/o Blu-ray, regrabables o no regrabables (CDR/CDRW/DVR/DVDRW/Blu-ray): 75%

c. Memorias USB y otras tarjetas de memoria no integradas en otros dispositivos: 5%

d. Discos duros integrados o no en un equipo, idóneos para la reproducción o almacenamiento de videogramas y fonogramas: 10%

e. Equipos decodificadores de señales de televisión, idóneos para la reproducción o almacenamiento de videogramas y fonogramas: 10%

f. Dispositivos reproductores de fonogramas, videogramas o de otros contenidos sonoros, visuales o audiovisuales en formato comprimido: 10%

g. Teléfonos móviles con funcionalidad de reproducción de fonogramas en formato comprimido: 1%

Los presentes aranceles son de carácter porcentual, aplicables sobre el precio de venta al público. El valor de venta de precio al público se tomará de acuerdo con el valor de referencia de mercado, y en caso de no contarse con información fidedigna del mismo, a los fines de la aplicación de las tarifas establecidas en la presente ley, se realizará aplicando un cincuenta por ciento (50%) del valor de venta mayorista del producto o dispositivo.

En Europa, específicamente España y Holanda, se dictaron leyes similares. En Holanda la ley fue derogada para promover la innovación y la creatividad.

En nuestro país no se habla de Canon Digital, están utilizando el eufemismo de ley de copia privada.

Supuestamente, lo recaudado a través de éste impuesto -que lo es, más allá de los malabares que utilicen los legisladores para referirse a él- se repartirá entre los creadores y generados de contenidos y obras artísticas. En verdad desconfío que ocurra.

Pero supongamos que la ley entra en vigencia, la sola aplicación de la misma nos lleva a una serie de absurdos sorprendentes:

  • La mayor parte de las películas pirateadas en DVD son producidas en USA, ¿cómo harán para determinar a qué productoras pagar el canon correspondiente? Y si la película es producida en Burkina Faso o Etiopía, ¿también pagarán la compensación por derechos de autor?
  • Usted compra una tarjeta de memoria para su cámara de fotos, donde quedarán guardadas las fotografías que usted sacará en el cumpleaños de su tía Porota, y que sólo verán usted, su tía y el resto de su familia. Si usted hace esto deberá pagar a SADAIC un 5% extra sobre el precio de venta al público en concepto de derechos de autor.
  • También podría descargar la imagen ISO de una distribución de Linux, Ubuntu por ejemplo, un sistema operativo libre y gratuito. Pero el archivo ISO no puede ser utilizado como tal, primero debe grabarse en un CD o DVD. En éste caso, el disco tendrá un sobreprecio del 75% (sí, leíste bien), en concepto de derechos de autor, todo para poder instalar un sistema operativo de libre distribución que no tiene costo alguno para el usuario.
  • Usar una llave USB para portar tus propios documentos tendrá un costo del 5% del valor al público. Cuesta creerlo, para comprar una memoria USB para guardar y transportar el trabajo propio hay que pagar derechos de autor.
  • Para hacer un backup de tus propios archivos tendrás que pagar derechos de autor.
  • También podés contratar un servicio de TV digital, y entre tantas posibilidades que te brinda el servicio es poder grabar películas y verlas cuando te quede cómodo. Por supuesto que el servicio es por completo legal y los derechos de autor los paga en forma indirecta el cliente en el costo de servicio. Además sólo es posible ver la película grabada desde el decodificador, no puede regrabarse en otro medio. Sin embargo hay que pagar un 10% más es éste tipo de equipos.  O lo que es lo mismo: se pagan dos veces los derechos de autor.

Ésta ley es por completo retrógrada. Atenta contra la libre distribución del material artístico.
Y, por supuesto, no combate la piratería. Aquellos que lucran con el trabajo intelectual de otros lo seguirán haciendo. ¿Hay que pagar más caros los DVD´s? Entonces los traerán de contrabando, pero aquel que piratea música y cine lo seguirá haciendo.
Es a ellos a quienes hay que perseguir, no a aquel que utiliza dispositivos de almacenamiento y reproducción digital.
Están equivocados señores senadores, esta ley reaccionaria no combate la piratería. Por el contrario deja abierta las puerta para que crezca, no solo el comercio ilegal de obras con derechos, también el contrabando.

Fuentes:
Diario La Nación, http://goo.gl/uW2JF 
Blog No Al Canon, http://goo.gl/jnWJs

Instrucciones para ser un artista marplatense

Ser un artista en la ciudad de Mar del Plata es una tarea ardua y compleja de llevar adelante.
No es sencillo, en absoluto. No existe ningún tipo de incentivo oficial y la actitud dominante en la ciudad significa adoptar una serie de posturas y actitudes ante la vida y la sociedad bastante complejas y que, por otra parte, insumen un tiempo considerable al artista en ciernes.

Para ser un artista marplatense auténtico es imprescindible cumplir una serie de pautas; algunas generales y otras específicas para cada actividad artística particular.

  • Hágase tatuar, cuanto más grandes y coloridas sean las ilustraciones en su cuerpo, mejor. Le recomiendo hacer a un lado los tribales, no sólo están demodè, también son demasiado vulgares. Le recomiendo imágenes relacionadas con lo oriental, no importa que a usted la cultura china o la imagen de Buda no le mueva un pelo, lo que importa es lo que crea aquel que ve el tatuaje. También es necesario mostrar con orgullo algún piercing; los más adecuados son las argollas en la nariz, tipo ganado vacuno,  o los expansores para los lóbulos de las orejas. Si usa de los dos, el reconocimiento como artista está casi asegurado
  • Vaya a una peluquería de moda y hágase cortar y peinar en un estilo extravagante
  • Compre la ropa en alguna feria americana o en un local de indumentaria alternativa. La primera es la mejor opción: en el local de ropa le venden la misma porquería que en la feria americana y se lo cobran treinta veces más
  • Si de ropa hablamos acá van algunos infaltables: pantalón chupín, pero con el fundillo bien bajo. La idea es tener las piernas apretadas como un matambre y el culo suelto. Siempre lleve un morral con motivos incaicos, en su defecto puede colgarse un porta notebook, pero éste debe ser de cuero auténtico con grandes herrajes, muy onda artesanía hippie de El Bolsón.
  • Un infaltable de su guardarropa es al menos una docena de remeras -manga corta y larga- con la cara de el Che estampada en el frente.
  • Siempre, pero siempre, lleve la cabeza cubierta. Puede ser con la capucha del canguro, con una boina negra ladeada al mejor estilo Che Guevara en decadencia o con un gorro de lana al mejor estilo coya al que se tuvo el cuidado de eliminarle la etiqueta que dice Made in China.
  • Use anteojos. En lo posible grandes, cuadrados y negros (como los que uso yo :-P )
  • Seguramente usted es un nene de mamá, malcriado y burgués, estudió en colegios privados y papá ya le presta el Chevrolet Corsa los fines de semana; pero lo anterior no debe impedir que le escupa a todo a quien se le cruce un mal aprendido discurso de izquierda. En especial si nunca en su vida leyó a ningún autor de izquierda y sólo se limita a repetir un discurso preestablecido por otros como usted, pero que llevan algunos años más en la senda del arte.
  • Si no tiene ninguna idea productiva no le eche la culpa a la falta de faso. Tampoco culpe al exceso de mala yerba. Nadie le va a creer.
  • Sea hombre o mujer siempre adopte una actitud sexualmente ambigua. Otra alternativa posible es transformarse en un macho en celo o en una feminista combativa, pero esta segunda opción solo es creíble si la complementa militando en alguna agrupación política.
  • Si es escritor. Comience leyendo todo (TODO) lo escrito por Pizarnik, no intente entender nada de su obra y después lárguese a imitarla
  • Asista a un taller literario y muestre sus manuscritos con aire de soy un genio, ¿y qué? Con seguridad lo aguantarán no más de tres meses, entonces será momento de largarse y buscar otro taller literario
  • Asista a cuanto encuentro de poetas, narradores, mesas públicas de lecturas, presentaciones de libros, revistas, fanzines, haya. Esos son los lugares donde podrá encontrarse con otros como usted, juntarse a compartir una cerveza y despotricar contra el mainstream literario que no comprende lo hondura de su obra.
  • Cuando ya esté harto de todo lo anterior, ingrese a la Licenciatura en Letras y empiece a renegar de Cortázar, Castillo y Borges. De Arlt también, pero sólo un poquito.
  • Si se dedica a la pintura deberá comenzar con algún curso o taller dictado en alguna galería de arte. Luego de dos o tres cursos de este tipo, empiece con algo más elevado, tipo Taller de Pintura Rupestre Zen.
  • Paséese  por cuanta muestra de arte se publicite. Deténgase frente a cada obra y obsérvela con la mirada extraviada en algún punto impreciso de la tela durante dos o tres minutos, luego pase a la obra siguiente y haga lo mismo. Con seguridad llamará la atención del autor que se acercará a charlar con usted. A las pocas palabras comprenderá que son la misma clase de gente, pero el que expone tiene conocidos que usted no tiene.
  • Ingrese a la Malaharro. Contáctese con otros que estén la su misma sintonía y comience a organizar muestras colectivas en lugares desconocidos. Con seguridad seguirá así el resto de su vida, excepto que tenga la suerte que justo en la muestra en cuestión cayera un fotógrafo de La Capital, y termine con una nota en el mencionado pasquín en un rincón del suplemento cultural en donde no pudieron ubicar ninguna publicidad.
  • Si es fotógrafo reniegue de la fotografía digital.
  • Cómprese una cámara analógica y manual. Puede ser una Nikon o una Pentax. Canon no, esa marca es la que usan los traidores al arte y se llenan los bolsillos trabajando para los grandes monopolios periodísticos o bien haciendo publicidad, moda, o alguna basura semejante.
  • Use siempre películas vencidas, encuadre como se le cante, y en lo posible utilice las lentes más berretas posibles. No sólo ahorrará bastante plata (papá se está cansando de mantener a un vago) también logrará fotos horribles. Pero tendrán ese no sé qué propio de la fotografía artística.
  • Organice intervenciones artísticas callejeras.

Sin título

Hundirme en el remolino de tu oreja. Esa es una buena forma de morir; así, arrebatado del mundo, girando en olas, ahogado en el mar blando de tu carne. Dejarme entrar en vos, ser violado por ese cuerpo que me recibe. Tu oreja es un paisaje inexplorado, rincones oscuros atravesados por lenguas, palabras escritas sobre papeles arrugados. Tras un pliegue descansa una comparsa de enanos aburridos, lo miro al pasar y me regalan sus burlas. Más allá, un dios idiota permanece encadenado a la fragua: enhebra palabras entre golpes, una hilo de aire las une en frases que no comprendemos.

Dejarse crecer las uñas

Coloco las manos sobre la mesa, los dedos extendidos y aprieto. Quiero atravesar la madera, o que ella invada, bajo la piel, hasta transformarse en carne y devore los huesos. Las manos permanecen allí, atrapadas por los ojos, los dedos extendidos, las uñas brillando en la media luz del cuarto crecen.
Se extienden, trazan líneas, bajan al piso poblado de tierra y pulgas, se arrastran por entre las patas de una silla que extravió el color del tapizado y llegan a la cama. Reptan por las patas y se hunden entre las sábanas. Buscan el cuerpo tibio que espera. Se aferran a los pies, trazan círculos en los pulgares y dibujan un sendero por las piernas. Trepan, se hunden en ellas, tan blancas, tan lívidas; dibujan círculos morados. Besan el pubis tan lejano, invaden ese cuerpo que ya no será puro. Secarán los senos cargados de promesas y anidarán entre los labios abiertos. Dormirán acunando un beso sobre esa boca tan húmeda, tan roja.

No podrías saber, aunque te lo cuente, sobre el camino que mis dedos se ven obligados a transitar. ¿Digo dedos? Digo dedos y manos y uñas. Me digo a mi mismo transitando una diagonal secreta que cruza al cuarto hasta la cama, esa cama donde duerme un cuerpo pálido y desnudo. Digo manos, mis manos, y también digo piel errante. Digo un abrazo, y también digo un enlazarnos de manos, un saborearse a gritos, un hincarse las uñas mugrosas y tatuarnos la noche en los ojos. Y digo que nos enfermaremos durante el tiempo que dure esta vigilia, y mis uñas abrirán el camino a vos.
Y no me vas a creer. Pero no importa. Ya no interesa tu mirar extraviado, sólo la piel abriéndose en diez tajos, diez bocas a las que besar hasta el hastío, hasta que los huesos se sequen. Me vas a decir que no es cierto, que las uñas son sólo uñas. Pero estás ciega, no podés verlo, y no me creerías aunque te lo dijera.

Todo consiste en dejarse crecer las uñas. Es simple. O al menos lo parece. Uno coloca las manos sobre una mesa con los dedos extendidos y observa. Es preferible concentrarse en uno de los dedos, no hace falta más, el resto hará las cosas por sí solo. Hay que observar un dedo, o mejor dicho una uña. Olvidarse de la mano, de la mesa, del cuarto. Desde ahora para tus ojos sólo existe ese dedo, esa uña. Al principio parece no ocurrir nada, pero a los pocos minutos algo cosquillea allí, justo abajo. Es una sensación nueva, como de gusanos retorciéndose bajo la piel. Después, en realidad no podría asegurar cuánto es ese después, algo tira o empuja. Los primeros minutos no se logra ver nada en especial, nada más se sabe de eso que está naciendo de entre la carne y los tendones. Luego, parecen crujir y se estiran. Crecen, se extienden hasta cruzar la mesa, se retuercen semejantes a zarcillos blancos, rasgan, invaden.

Bajo tu piel las uñas buscan el paraíso.

Invado al desierto pálido de tu piel. Las venas trazan el mapa de un recorrido que sólo a mí me está permitido, persigo senderos rojos, me extravío en las pendientes suaves de tu cuerpo, lo devoro con mis ojos. Bajo la piel se esconde el paraíso, cuerpo rasgado, bocas como tajos gritando en la hora que mueren los relojes. Nos callamos. En las cavernas de tu cuerpo se acuna el silencio. Busco un rincón donde reposen mis manos cansadas de buscar, hartas de la noche tan extensa que nos toma por el cuello. Embriaguez de axilas, grito, abrirte desde los muslos hasta la garganta, buscar bajo la cárcel de tu piel el secreto prometido. No hay noche tan larga que no me permita acabar la tarea, desnudarte de vos hasta descubrir los huesos mudos. El paraíso escondido tras la carne, más allá de vos misma, a través del absurdo de palabras, fragmentos de piel tatuada en rojo. Paisajes borrachos de tanto blanco, de tanta vigilia ciega. Busco más allá de vos, de vos acurrucada entre las sábanas revueltas.


Poetas K

Lo intenso de internet es la posibilidad de intercambiar información en tiempo real, de un modo casi instantáneo. Las redes sociales son uno de los motores de este proceso.
Y es a través de Facebook, por contactos comunes, que me entero de un usuario (no grupo) llamado Poetas con Cristina. Por supuesto que sería absurdo pensar en poetas K, ya que esto nos llevaría a pensar en una poética K. No, descartado este punto.

facebook poetas con cristina poesia k

Poetas con Cristina

Entonces, ¿como viene la mano? Como otros grupos y usuarios de Facebook parece ser una especie de punto de encuentro, de cafetín virtual donde pueden encontrarse gente con intereses comunes y charlar de aquello que les interesa. Pero pareciera que existe una norma en los espacios de ideas oficiales: son grupos cerrados, autistas. Recorriendo el muro de Poetas con Cristina uno tiene la idea que la poesía como tal, fue echada a empujones para que la política se cuele por la ventana.

Quizás alguien espere encontrar poesía, hallarse con un grupo colegas que debata ideas, posturas estéticas o planteen la necesidad de un nuevo manifiesto poético. Uno esperará, simplemente esperará porque no va a hallar nada de lo anterior. Poetas con Cristina es en realidad un espacio autista, un lugar donde expresar ideas políticas -no pude encontrar poesía en ningún lado- una especie de cápsula donde sólo ingresan algunos elegidos, y el resto, el enemigo, permanecerá fuera. Todos dicen aquello que el otro quiere escuchar y todos se solazan con las pomposas sentencias del vecino.

Poetas con Cristina es un espacio para el solaz online, un lugar para la autocomplacencia ideológica, una especie de paja 2.0 donde la palabra poesía es nada más que una excusa para hablar de política. Pero política desde las coordenadas oficialistas, es decir desde la estrecha visión que propugna yo o nada, o somos nosotros o el enemigo.
Lo anterior pareciera llevarse a contramano con la poesía. Más allá de las posturas políticas de cualquiera -y todos las tenemos- la poesía es algo mucho más rico que aquello que están proponiendo, un poeta es más que eso.

Como siempre siguen ensuciando todo lo que tocan.