un extraño, un hombre mundano

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Los hábitos de las hormigas

Julio 14, 2008 · 2 comentarios

La hormiga sigue el rastro que marcan sus hermanas. Ciega a todo lo que no sea el rastro, él es su guía y es el sendero mismo. Oleadas de aromas la envuelven, invaden su cuerpo, y ella avanza por y para el camino marcado. Ella desconoce que es esto, no lo vive como aromas; es un empujarse hacia adelante, un repicar de patas tras patas antenas alzadas buscando y buscando el rastro. El sendero marcado por las que la preceden es una promesa de hojas tiernas y aire fragante, y soplo de voces susurradas, tenazas rasgando hierba. Ella no se pregunta (no puede) donde termina el camino; ella no sueña (no puede) con una meta, avanza tras que tras de sus hermanas. Nadie le enseñó el camino, pero sabe. Colinas grises y claros abrasados por la luz que cuelga sobre la colonia. Ella camina repiqueteo de patas replitic tepliquic plitipic y avanza avanza. Cuando el viaje llegue a su fin, ella sabrá.

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Ruinas

Julio 7, 2008 · No hay comentarios

Camina por sobre los escombros que cubren lo que alguna vez fue una ciudad. Trepa por sobre la pila de ladrillos, restos de autos quemados, se aferra a los trozos de hierro que nacen de entre lso restos de mampostería como hierbas, resbala, su mano se ciñe a un resto de pared, trepa, tropieza, resbala, vuelve a ascender, las manos vestidas de cortes y sangre seca, la cima está próxima. Al fin se sienta sobre una pila de maderas invadidas por la humedad y los gusanos.
A sus pies, entre la basura, crecen mechones de pasto, las briznas parecen garras; una mano se cierra alrededor de ellas y las arranca.

-Todavía no es tiempo -la mano se abre y las hojas de hierba roja caen a sus pies.

Alza la mano frente a sus ojos. La acerca. La aprieta contra la nariz. Huele. Se embriaga con el aroma rojo de la hierba retenido entre los dedos cubiertos de crostones. Cierra los ojos hasta ver luces cayendo a la tierra. Luces que huelen piedras, a humedad, y huelen a sueños extraviados y a gritos.

-Todavía no es tiempo -repite- Todavía no.

Abre los ojos y las luces aún caen desde el cielo; entiende que ellas no están escondidas en él, el cielo las deja caer semejantes a presagios absurdos sobre el páramo. Aquello que en algún tiempo fue la ciudad donde él dormía, trabajaba, odiaba, caminaba, comía, amaba, se exhibía como una mujer iracunda y desgastada.

-Todavía no es tiempo.

Se recuesta sobre los restos de basura, los trozos de mampostería se incrustan contra la espalda dolorida, las hojas de hierba a sus pies parecen querer contarle una historia, pero él no puede escucharla.

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Teoría literaria XI - Las figuras retóricas (1º parte)

Junio 30, 2008 · 1 comentario

En la entrega anterior (ver) dejé caer la idea de el uso de las figuras retórica al momento de narrar a un personaje; por supuesto que éste no es el único uso que puede hacerse de las mismas, tanto en poesía como en narrativa.
Si bien el uso de las figuras retóricas dentro de un poema es fundamental para llegar a buen puerto, dentro del campo de la narrativa las mismas logran potenciar al texto.
Las figuras retóricas o figuras literarias consisten en el uso no habitual de las palabras y las formas de construcción sonora, semántica y gramatical, lo que las vuelve en especial expresivas.

Las figuras se dividen en cinco grupos principales; a su vez el quinto grupo se subdivide en otros ocho subgrupos.
En éste post solo listaré cada una de las categorías y que figuras retóricas se encuentran contenidas en las mismas, luego me dedicaré a profundizar en forma individual en cada una de ellas.

Las categorías básicas en las que se ordenan son:

  • Figuras de metaplasmo:
    Las figuras de metaplasmo consisten en la utilización de formas léxicas que serían, en teoría, incorrectas en la lengua ordinaria. Las más conocidas de estas figuras son las licencias métricas.
    Las figuras de metaplasmo son las siguientes: prótesis, epéntesis, parágoge, aféresis, síncopa, apócope, diástole o éctasis, sístole, diéresis, sinéresis, sinalefa, ecthlipsis y metátesis.
  • Figuras de repetición:
    Las figuras de repetición consisten en el uso de elementos lingüísticos (fonemas, sílabas, morfemas, frases, oraciones…) que ya habían sido usados en el mismo texto. La repetición no tiene por qué ser necesariamente exacta, por lo que en muchas ocasiones se dan casos de semejanza.
    Las figuras de repetición son las siguientes: aliteración, onomatopeya, homeotéleuton, anáfora, epífora, complexio, geminación, anadiplosis, gradación, epanadiplosis, polisíndeton, annominatio (paronomasia, derivatio, figura etimológica, diáfora, políptoton), traductio, equívoco / antanaclasis, paralelismo (isocolon, parison, correlación), quiasmo y commutatio / retruécano.
  • Figuras de omisión:
    Las figuras de omisión consisten en la supresión de un elemento lingüístico necesario, en teoría, para la construcción del texto. Su uso tiende a aligerar la expresión.
    Las figuras de omisión son las siguientes: asíndeton, elipsis, zeugma, silepsis y reticencia / aposiopesis.
  • Figuras de posición:
    Las figuras de posición son aquellos procedimientos que se basan en la alteración del orden normal de las partes de la oración.
    Las figuras de posición son las siguientes: hipérbaton, anástrofe, tmesis y synchysis / mixtura verborum.
  • Figuras de pensamiento:
    Las figuras de pensamiento afectan principalmente al significado de las palabras.

A su vez la última categoría (Figuras de pensamiento) se divide en las subcategorías

  • Figuras de amplificación:
    Aunque la amplificatio, en latín, no es tanto un desarrollo más por extenso de una idea sino más bien su realce (por un uso especial de la entonación, por ejemplo), en la práctica las figuras de amplificación incluyen técnicas de alargamiento de los contenidos de un texto.
    Las figuras de amplificación son las siguientes: expolitio, interpretatio, paráfrasis, isodinamia, digresión y epifonema.
  • Figuras de acumulación:
    Las figuras de acumulación son procedimientos que buscan la adición de elementos complementarios a las ideas expuestas.
    Las figuras de acumulación son las siguientes: enumeración, distributio, epífrasis y epíteto.
  • Figuras lógicas:
    Las figuras lógicas son procedimientos que tienen que ver con las relaciones lógicas entre las ideas dentro de un texto; de forma especial, se considera la relación de contradicción o antinomia, por lo que la figura lógica por antonomasia es la antítesis. Como variantes de esta, se encuentran la cohabitación, la paradoja y el oxímoron.
  • Figuras de definición:
    Las figuras de definición (y descripción) se utilizan para reflejar lingüísticamente la esencia o apariencia de los temas tratados (personas, objetos, conceptos…).
    Las figuras de definición y descripción son las siguientes: definitio, prosopografía, etopeya, pragmatografía, topografía, cronografía y evidentia / demonstratio.
  • Figuras oblicuas:
    Las figuras oblicuas designan de forma indirecta una realidad utilizando las palabras en sentido apropiado. Constituyen la frontera con los tropos.
    Las figuras oblicuas son las siguientes: perífrasis / circunloquio, lítotes y preterición.
  • Figuras de diálogo o patéticas:
    Las figuras de diálogo son las propias del estilo directo, pues subrayan el carácter comunicativo del discurso. Se denominan también figuras patéticas pues pretenden incidir afectivamente en el destinatario.
    Las figuras de diálogo son las siguientes: apóstrofe / invocación, exclamación, interrogación retórica, optación y deprecación.
  • Figuras dialécticas:
    Las figuras dialécticas o de argumentación son las propias de los debates dialécticos (la disputatio, en latín); se trata de técnicas argumentativas.
    Las figuras dialécticas son las siguientes: concessio, correctio, dubitatio, communicatio, conciliatio y distinctio / paradiástole; pueden, además, incluirse aquí las llamadas probationes argumentativas, o pruebas expuestas por el orador para defender su argumentación: simile, argumentum y sententia.
  • Figuras de ficción:
    Las figuras de ficción permiten presentar como reales situaciones imaginarias.
    Las figuras de ficción son las siguientes: personificación / prosopopeya, sermocinatio / idolopeya y subiectio / percontatio.

En los próximos voy a dedicarme a detallar, por grupos, cada una de éstas figuras. Por supuesto que siempre deben usarse de un modo coherente, teniendo en cuenta que en la literatura menos es más, y que nunca es bueno el uso de más de dos o tres figuras retóricas sobre una misma página; podrán repetirse, pero nunca hay deberíamos caer en el uso de demasiadas figuras; como es lógico ciertas figuras retóricas serán más adecuadas (potenciarán mejor) un determinado texto que otras. Si bien la anterior afirmación anterior es relativamente cierta, cuales de estas figuras usemos, también estará determinado por el estilo e intenciones que cada escritor tenga; nunca debemos perder de vista que el contexto de la narración es un factor determinante al momento de narrar una historia.

Links:

Teoría literaria I - La realidad literaria
Teoría literaria II - La irrupción de la realidad imaginaria
Teoría literaria III - El hecho fantástico
Teoría literaria IV - El narrador
Teoría literaria V - Nivel de lengua del narrador
Teoría literaria VI - El ritmo narrativo y las conjugaciones verbales
Teoría literaria VII - El foco narrativo
Teoría literaria VIII - El contexto narrativo
Teoría literaria IX - El diálogo
Teoría literaria X - La creación de un personaje
Teoría literaria XI - Las figuras retóricas (1º parte)

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Teoría literaria X - La creación de un personaje

Junio 29, 2008 · No hay comentarios

¿Que busca un lector al leer un texto narrativo?

La respuesta a ésta pregunta es la que nos permite como escritores poder armar un personaje y lograr que éste sea el verdadero protagonista de nuestra historia.
El protagonista no siempre es aquel que vive la mayor parte de las peripecias. Un buen ejemplo es Santiago, en Conversación en La Catedral, de Vargas Llosa. Si bien es con él con quien comienza la novela, es él quien carga con buena parte de la historia, no es el único personaje a quien le pasan cosas importantes. Incluso ni siquiera aparece o es nombrado durante pasajes muy extensos. Sin embargo, nadie que lea el libro dejará de reconocerlo como su protagonista.
Casi lo mismo podemos decir de Emma Bovary, o el agrimensor K, o el conde Drácula. Todos ellos se reconocen como los protagonistas de la historia que el narrador nos cuenta.

¿Qué relación existe entre las razones por las cuales un lector lee una historia y el descubrimiento por parte del autor de sus personajes? La respuesta es relativamente sencilla: el lector siempre busca enamorarse de los personajes; entonces, el escritor, deberá ser capaz de generar la empatía necesaria entre uno y otro para que los personajes cobren auténtica vida.

El escritor debe tener en claro a cada uno de los personajes de la historia antes de comenzar siquiera a contarla. Una forma de trabajo edecuada para esto es crear fichas de cada personaje en la que consten todos los datos posibles: sexo, edad, características físicas, profesión, historias previas, condición social y económica, y todo (TODO) aquello que el autor crea significativo. Si el escritor es capaz de ver al personaje antes de escribirlo, el lector podrá verlo cuando lo lea.
Por supuesto que en la narración no aparecerán todos los datos que se consignen en las fichas, pero el escritor, al conocerlos, sabrá como actuará, hablará, en suma, se relacionará un personaje con los otros.

El paso de la ficha al texto narrado es lo complejo. Si cualquiera lee en la página uno que Juan es alto, morocho, está casado con María, trabaja en una fábrica de botellas, y esta hastiado de su vida; es muy probable que nos olvidemos de todo ello al llegar a la página tres. Esos datos, expuesto de forma tan directa, nunca quedarán marcados en la cabeza del lector, y el personaje pronto adquirirá la consistencia de una sombra.
El modo más efectivo de narrar un personaje es a través de la perífrasis. La perífrasis es un recurso o figura retórica que consiste, en forma básica, en no narrar de un modo directo, por el contrario, hacerlo a través de un acercamiento oblicuo al texto, rodeándolo, girando a su alrededor para narrar las características del objeto sin nombrarlas nunca directamente.
Tomando el ejemplo anterior de Juan, podemos narrar su hastío diciendo que arrastra los pies, que no se detiene entre los curiosos que rodean al ciclista que acaban de atropellar. O en lugar de decir que pertenece a una clase económica medio baja, poder narrar que cada día va a su trabajo en bicicleta.
Otra figura retórica de buen resultado en el trabajo de construcción de un personaje es la paralipsis, que consiste en enfatizar algo a través de su ausencia. Por ejemplo, podemos resaltar el hastío de Juan contando que nunca se reía de las bromas de sus compañeros de trabajo. Del mismo modo que la perífrasis, la paralipsis nos permite acercarnos al personaje no de forma directa, sino rodeándolo.

De un modo básico, la utilización de figuras retóricas contribuye a narrar a los personajes dotándolos de una sustancia mucho más rica que la simple enumeración de sus características, o la transcripción literal de sus pensamientos y modos de sentir. Si podemos contar cada vivencia, cada pensamiento, cada sentimiento solo a través del modo de actuar, entonces habremos creado un personaje.

Links:

Teoría literaria I - La realidad literaria
Teoría literaria II - La irrupción de la realidad imaginaria
Teoría literaria III - El hecho fantástico
Teoría literaria IV - El narrador
Teoría literaria V - Nivel de lengua del narrador
Teoría literaria VI - El ritmo narrativo y las conjugaciones verbales
Teoría literaria VII - El foco narrativo
Teoría literaria VIII - El contexto narrativo
Teoría literaria IX - El diálogo
Teoría literaria X - La creación de un personaje
Teoría literaria XI - Las figuras retóricas (1º parte)

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Revista El Margen #5

Junio 23, 2008 · No hay comentarios

Casi puedo decir que el involuntario descuido del blog ha llegado -al menos por ahora- a su fin. Estos últimos quince días, o mejor dicho el tiempo libre que tuve estos últimos quince días, lo dediqué a terminar de dar forma a la nueva edición de El Margen, revista literaria que inconscientemente se me ocurrió publicar.

Por suerte el nuevo número ya está en la calle, o mejor dicho en la web. Por supuesto están todos invitados a echarle una hojeada; pueden descargarla desde el blog de la revista revistaelmargen.wordpress.com

Espero comentarios.

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Voyeur

Junio 1, 2008 · No hay comentarios

Las cerraduras siempre me excitaron.
No recuerdo cuando fue la primera vez que mi cabeza bulló al imaginar que había detrás de tal o cual puerta, pero sí me animo a decir que yo era apenas un niño. Tendría unos diez años más o menos. Si estaba de visita en la casa de alguna de mis tías, me las ingeniaba para esfumarme y que todos creyeran que había salido a la calle a jugar; entonces me escabullía a alguna de las habitaciones y me dedicaba a espiar en los armarios. Nunca desacomodé lo que allí había, nada más me conformaba con saber que cosas dormían tras las puertas.
Esa costumbre se extendió, con los años, a las heladeras, los botiquines de baño, y los roperos de las hermanas de mis amigos de la secundaria.
Cuando comencé a trabajar mis objetivos eran los escritorios de los compañeros de oficina; incluso llegué a forzar puertas en las oficinas de la gerencia.
Todo lo que allí encontraba me hablaba más y mejor de las personas con las que me cruzaba. Sus posturas corporales, sus gestos, sus palabras estudiadas eran una farsa constante que habían llegado a fastidiarme. Quería saber de ellas y ellos, deseaba conocerlos de verdad: las breves esquelas garrapateadas con apuro, un número de telefono, una foto vieja perdida dentro de una agenda, un papel oficial cubierto de sellos y firmas, ropa interior cara envuelta para regalo, todo eso me mostraba quienes eran en realidad.
Las cerraduras siempre me excitaron. Espiar a través de ellas es lo más parecido a penetrar sus vidas o a ellos mismos. Quiero verlos a todos desde dentro. Quiero atravesarlos con mi mirada.

  

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Conocí a una mujer…

Mayo 28, 2008 · No hay comentarios

…que vive encerrada en su departamento desde hace más de diez años. Me contó que ya no tolera tener cerca a otra persona durante mucho tiempo. A veces, levanta apenas la persiana de la ventana del living y mira hacia la calle. Ve pasar a la gente cuatro pisos más abajo; y piensa que nunca podrá charlar con ellos, nunca sabrá sus nombres ni conocerá sus voces. Entonces, cierra los puños hasta que lágrimas rojas ruedan por las palmas.
Ciertas mañanas, me cuenta, se encierra en el baño y se maquilla, aún antes de preparase el desayuno, y viste sus mejores ropas. Pero solo para ella, cada día, cada mañana, cuando despierta, su marido ya ha salido para el trabajo. Ella prefiere cocinar su propia comida; el marido es un gran cocinero, me cuenta, pero ella nunca sabe que cosas que agregó él a la comida. Ella solo sabe de comidas simples, un churrasco a la plancha, y poco más; pero eso le es suficiente. No quiere que su marido le cocine.
Tampoco quiere ver a sus hijos. Desde que se fueron, el único contacto con ellos es por teléfono, me cuenta. Es lo mejor son unos desagradecidos, nunca me quisieron de verdad. Y regresa a la cama siempre mal tendida. Mira el techo, y hacia la ventana de persianas bajas. El cuarto a oscuras. Es mejor así, me dice. Durante horas, durmiendo de a ratos, hasta que el esposo regresa después de las ocho de la noche.
Ya se suicidó tres veces.
Las tres veces fracasó.

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Invierno

Mayo 27, 2008 · No hay comentarios

En la ciudad de Mar del Plata el frío se cuela a través de cada hendija, de cada calle, en cada trozo de piel expuesta. Los marplatenses lo saben, y cuando el almanaque nos dice que mayo llegó a la ciudad se esconden tras puertas y cerrojos, bajo ropa de lana, detrás de persiana bajas y calefactores encendidos.
A los marplatenses no les gusta el frío. Con las primeras lluvias de invierno al ritmo de la sudestada, entran en sopor; las calles son abandonadas; y la ciudad ingresa en un tiempo propio, lento, como si en un instante se hubiera convertido en un fósil.
Luego, en octubre comienzan a asomar sus cabezas y a quejarse del insoportable calor que pronto llegará.

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La siesta descarnada

Mayo 18, 2008 · No hay comentarios

La siesta se abalanza sobre el sábado; recorre las vías vestidas de herrumbre; pasea por la estación de trenes donde el polvo viste los rincones; va calle arriba y colma al pueblo.
Un perro duerme en el zaguán de los Juarez; los árboles ya dejan caer sus voces amarillas sobre las veredas rojas, y el aire las arrastra en círculos. No hay rejas en las casas, y el aire se cuela en ellas por ventiluces y puertas mal cerradas. Don Floreal dormita tras el mostrador del bar, cada tanto abre un ojo y espanta a una mosca. Ella se aleja, camina sobre el mostrador y regresa a Floreal; o quizás sea otra mosca, pero él abre otra vez un ojo y espanta a la mosca. 
Un perro ladra, y su voz parece la de mil hombres descarnados por el tiempo; hombres que extraviaron sus días en los campos, levantando la cosecha, cavando zanjas, arreando animales. Las mujeres ya no aguardan por el tren; ahora, la siesta de los sábados parece más calma, olvidada por la bestia que una vez a la semana invadía al pueblo cargada de promesas y noticias.  
La siesta de los sábados añora corridas y gritos de niños, transformada en tiempo pétreo entre las galerías de las casas. Los malvones ya no quieren esperar la hora del mate y parecen huir de las macetas hacia otros sueños más felices.
Manolo espera en un banco de la estación. Espera en el andén. Borracho de pueblo y de siesta y de trenes espantados. Embriagando a su único ojo de tardes soleadas de otoño. Se acomoda la boina y prende el cigarrillo que acaba de armar. Un perro escuálido se aleja más allá, al final del andén; y desaparece tras los galpones de chapa y el tanque de agua.

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Rafael Casals Braquè en Rosario

Mayo 11, 2008 · No hay comentarios


El pasado miércoles 7 de mayo, el fundador y Comandante General del FTNR, Rafael Casals Braquè, dio una charla pública sobre Política y arte en el Auditorio de la Universidad de Rosario, Argentina.
A continuación algunos de los pasajes más destacados de la misma:

“Los políticos parecen tener una postura que podríamos definir como esquizofrénica respecto del arte y la cultura en general. Por un lado recitan frente a cualquiera que esté dispuestos a escucharlos, que defenderán y auspiciarán toda clase de expresión artística… en cuanto a las acciones que llevar a cabo, todas parecen contradecirlos…”

“No diré que los políticos son incultos como vulgarmente se puede creer… en todo caso serán aculturales… Los imagino como nadadores en busca de un nuevo record… se desplazan por la superficie, veloces… luego sí, se sumergen… para reaparecer un segundo después quebrando la delgada película de agua que separa el aire que respiramos de los tesoros escondidos en el fondo”

“No puedo culparlos por su desinterés en el arte… al fin de cuentas ellos son una de las tantas partes de las que está armada mi sociedad”

“El mayor problema es la necedad… ya se que es una verdad de perogrullo, pero ella es el enemigo mas poderoso que tiene el artista… como dije antes, no los culpo… los gobernantes son como el reflejo de la sociedad en un espejo deforme… Sarkozy, por ejemplo, es una caricatura de los parisinos que tomaron por asalto las calles de París cuarenta años antes; George Bush el protagonista de una comedia vulgar basada en el Capitán América; y Cristina Fernández la hija no reconocida de Evita…”

“Victoria Ocampo no fue la brillante mujer que muchos creen… los prejuicios de clase le impidieron ser una mujer en el sentido más amplio de la palabra… Por el contrario, Eva Perón fue una auténtica hembra”

“Evita, a pesar de pertenecer al mundo del espectáculo, cargaba con un miedo visceral hacia los intelectuales… ese miedo se representaba a través de la inquina… Uno de los pocos motores, sino el único, que posee el artista, es la libertad… y Evita no aceptaba la libertad de pensamiento, ni la del espíritu… Una verdadera zoncera, porque ni siquiera ella, con todo su poder político, fue capaz de encauzar nuestras ideas”

“La palabra izquierda funciona como un embrujo entre la gente… ahora cualquiera es de izquierda”

“La nueva izquierda latinoamericana utiliza con demasiada frecuencia la palabra patria… algo que genera en mi, una cordial repugnancia… No es sorprendente que esta izquierda, que en definitiva no son más que un montón de burgueses malcriados, use uno de los conceptos abstractos más caros al sentir de la ideología de derecha. Tanto una posición como la otra parecen estar navegando a la deriva… parecen no tener en claro cual es su meta, y terminan por ser todos una misma cosa”

“Uno de los actuantes artísticos que más me repugnan en Argentina es Daniel Santoro… Ese regodeo de la imaginería peronista, ese intento de sacralización iconográfica del General y Evita, lo transforman en un Warhol subdesarrollado y patético… Un artista verdadero no puede abrazar otra causa ideológica que no sea la propia”

“Y hablando de peronismo… es sorprendente que un gobierno como el actual en Argentina, se diga peronista y al mismo tiempo de izquierda… El peronismo a sido y es una de las concepciones ideológicas de derecha más intolerantes que tuvo éste país… Más cercana a Videla que a la socialdemocracia”

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Fin de fiesta

Mayo 2, 2008 · 1 comentario

La fiesta de disfraces terminó. Todas las máscaras cayeron al suelo. Todos los invitados se fueron. Y yo todavía acá, buscando sin suerte mi rostro.

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Teoría literaria IX - El diálogo

Abril 27, 2008 · 2 comentarios

La narrativa está construida sobre personajes. Personajes que actúan; y, por supuesto, dialogan entre ellos.
El diálogo es el modo que tienen los personajes de relacionarse entre si, y de mostrarse al lector; es una de las formas de mostrar como es el personaje. Un arquitecto no hablará como un plomero, ni un ama de casa lo hara del mismo modo que un chico deficiente mental. Cada personaje deberá tener una voz propia y única que lo diferencie del resto. Del mismo modo que el narrador no habla como el autor, un personaje determinado no dialoga como otro personaje.
Ésta es la primera función del diálogo dentro de la narrativa: mostrar a cada personaje a través de la forma en que hablan. Al utilizar el diálogo de ésta forma, se debe realizar un trabajo previo de conocimiento del personaje; plantear una historia anterior del mismo a través de fichas. Quizás nada de lo que trabajemos en las fichas aparezca luego en el texto final, pero nos permitirá conocer al personaje y así descubrir la forma en que actuará y hablará.

Esto en cuanto a la función del diálogo como forma de presentar a los personajes. Pero existe un uso técnico del mismo mucho más sofisticado: la articulación del ritmo narrativo.
Cuando hablé del uso de las conjugaciones verbales como forma de establecer el ritmo de la narración, hice a un lado la cuestión de como articular la masa narrativa. Es aquí donde entran en juego las frases dialógicas.
Las líneas de diálogo, intercaladas en la masa narrativa, permiten articular a la misma para que pueda cerrarse un pasaje determinado y abrir uno nuevo; o bien generar un un punto de descanso (anticlimax) y continuar con lo que sae estaba narrando.

Ésta articulación se puede realizar por medio de dos métodos sutilmente distintos:

  1. Condensación y cierre: se intercala una línea de diálogo en la masa narrativa, y luego de la misma, se continúa con aquello que se venía narrando.
    Por ejemplo:
    Ana y Juan miraron por la ventana. En la calle una mujer sin paraguas se guarecía bajo un árbol.
    -No tardará mucho en llegar -Dijo Ana.
    La mujer miró a su derecha y cruzó corriendo la calle cubriéndose la cabeza con un diario.
    En la masa narrativa se cuenta una situación determinada, se intercala una línea de diálogo, y a continuación seguimos narrando la situación inicial.
  2. Condensación, cierre y apertura:
    Es similar a la anterior, pero en éste caso tras entrar el diálogo, la narración continúa contando otra situación.
    Por ejemplo:
    Ana y Juan miraron por la ventana. En la calle una mujer sin paraguas se guarecía bajo un árbol.
    -No tardará mucho en llegar -Dijo Ana.
    Juan se apartó de ella, caminó hasta la mesa y tomó un cigarrillo.
    Aquí luego del diálogo, el narrador olvida a la mujer en la calle, y continúa narrando que hace Juan.

Estos dos ejemplos, por supuesto, son un tanto burdos, pero grafican lo suficiente como para comprender lo que estoy diciendo. Se puede notar la pausa que genera el intercalar el diálogo, pemitiendo articular el ritmo de la narración, creando una zona de descanso en la masa narrativa.


Links:

Teoría literaria I - La realidad literaria
Teoría literaria II - La irrupción de la realidad imaginaria
Teoría literaria III - El hecho fantástico
Teoría literaria IV - El narrador
Teoría literaria V - Nivel de lengua del narrador
Teoría literaria VI - El ritmo narrativo y las conjugaciones verbales
Teoría literaria VII - El foco narrativo
Teoría literaria VIII - El contexto narrativo
Teoría literaria IX - El diálogo
Teoría literaria X - La creación de un personaje
Teoría literaria XI - Las figuras retóricas (1º parte)

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En la feria del libro de Buenos Aires

Abril 24, 2008 · 1 comentario

El sábado 3 de mayo se presenta en la Feria del libro de Buenos Aires, la antología Mar del Plata contame otro verso.
Perdido entre sus páginas, hay algunas palabras mías tituladas Laura escondida detrás de las palabras; lamentablemente no podré dar el presente por cuestiones de trabajo. Pero con seguridad, varios de los que leen éste blog andarán rondando por Palermo, y comprarán el libro en cuestión. No sólo van a tener en sus manos un trabajo hecho con pasión por más de cuarenta poetas y narradores marpletenses, tambien van a tener a oportunidad de conocer a un grupo de personas que desde hace años viene trabajando con pasión, y a pesar de no formar parte del panteón de los grandes, los escritores de Mar del Plata logramos formar un grupo de trabajo en común que -reconozco que está mal que justo yo lo diga- se encuentra entre lo más interesante de la producción literaria argentina actual.      

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Veneno

Abril 22, 2008 · 2 comentarios

el veneno es un licor terso entre mis labios al menos eso imagino mientras espero sentado en el piso de cemento junto a mi hay botella de cerámica la boca se encuentra sellada cuanto lo agito algo se mueve dentro con suavidad untuoso como si fuera aceite algunas noches imagino que es veneno lo destapo y bebo el líquido de sabor amarillo de un trago en un principio no ocurre nada el guardia golpea la puerta y pasa por la trampilla un plato de comida y un vaso con agua nunca me dejan cubiertos nunca lo hago con apuro disfruto cada bocado de esa comida insípida semejante a papilla como si en verdad fuera la última no porque crea que mañana me liberarán imagino en cambio que beberé de un único trago el licor de la botella y ya no habrá tiempo para el almuerzo de mañana si me voy a matar si voy a beber de la botella será por la noche matarme en la tarde en la hora de la siesta cuando los guardias están conversando en la sala de descanso mientras fuman un cigarrillo y eructan llenándose la boca con el regusto del ajo y la carne demasiado cocida me deprime la noche es diferente es un escondite para todas las ideas que están rondando por los rincones de la celda desde que me trajeron capucha sobre cabeza brazos a la espalda y golpes insultos empujones rodilla al suelo me caigo y la puerta clac chac me saco la capucha y todo sigue tan oscuro voy de rodillas me arrastro por la celda piso de cemento humedad frío pared la sigo sigo el contorno ángulo pared que gira pared más corta otro ángulo y la puerta metal frío más pared y más pared hasta completar la vuelta y llegar a la pared del fondo frente a la puerta ahí justo ahí en el suelo contra esa pared está la botella la toco adivino su forma la pienso roja la se pequeña la tomo por el cuello la sacudo y eso que imagino veneno se agita en ella plob plob plob me cuenta la voz del veneno lo dejaron ahí para tentarme saben que no voy a hablar no lo voy a hacer porque no sabría que decirles me tienen acá y nada más dos veces por día la trampilla de la puerta se abre plato comida vaso con agua adentro al rato la trampilla se abre plato vacío vaso vacío salen y nada más hasta el otro día y entre día y día me aferro a la botella de cerámica sueño imagino la única salida es abrirla y tomar de ella esta ilusión del final me mantiene la cabeza en su sitio hubiera gritado contra la puerta que me saquen que les voy a contar todo pero la botella la promesa que ellos me hacen de que la salida es posible me mantiene cuerdo no golpeo mis puños contra la pared hasta sangrar espero espero espero espero cuando ya estoy solo cuando la sombra del que me trae la comida no se dibuja tras las hendijas de la puerta entonces acaricio la botella me abrazo a ella paso un dedo en círculos por el sello juego escucho el plob plob y los pájaros y al verde y las voces de la gente y

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Viajes

Abril 12, 2008 · 1 comentario

Dunas
Creemos caminar por ciudades de avenidas anchas y torres de cristal que se alzan sobre los cimientos de su propio ego. Pensamos que las montañas nevadas, allá, a la izquierda, solo serán alzanzadas luego de varios días de marcha. El puente de piedra por el que caminamos, cruzando un río de aguas sucias y orladas de espuma, no nos conduce a la otra orilla; o al menos la orilla que vislumbramos desde aquí. Ciudades de acero, cristal y ladrillos rojos; pueblos habitados de casas bajas, el adobe es su sangre y sus huesos; océanos de arena que destila el aroma rojo de un sol quieto: las líneas de las dunas parecen imitar los contornos de un gigante dormido.
La ruta vivorea a través de la selva. El tren se abre paso entre el verde -tan vivo, tan con aroma a verde- verde de árboles y sonidos, monos chillando del otro lado de la ventanilla entreabierta. Estamos adormilados, apoyamos la cabeza contra la ventana sucia; el paisaje corre hacia atrás, rápido, ahora son solo líneas desdibujadas en nuestros ojos. Parecemos borrachos de tiempo.
Nos movemos.
La brújula de nuestra alma se ha extraviado. Las vueltas del camino fueron demasiadas, y ahora ya no nos importa llegar a ningún lugar. El viaje es el sentido de todo. Moviéndonos. Hacia adelante. Caminando a la vera de rutas olvidadas por muchos; aburridos; asombrados; durmiendo sobre bancos en estaciones de trenes vestidas de sueño; trotando calles donde cada zaguán es un cofre pleno de regalos; tropezando con gente a la que nunca más volveremos ver.
Nadie viaja. Todo viaje, al fin, se reduce a recorrer los paisajes del alma.

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