En la ciudad de Mar del Plata el frío se cuela a través de cada hendija, de cada calle, en cada trozo de piel expuesta. Los marplatenses lo saben, y cuando el almanaque nos dice que mayo llegó a la ciudad se esconden tras puertas y cerrojos, bajo ropa de lana, detrás de persiana bajas y calefactores encendidos.
A los marplatenses no les gusta el frío. Con las primeras lluvias de invierno al ritmo de la sudestada, entran en sopor; las calles son abandonadas; y la ciudad ingresa en un tiempo propio, lento, como si en un instante se hubiera convertido en un fósil.
Luego, en octubre comienzan a asomar sus cabezas y a quejarse del insoportable calor que pronto llegará.
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Invierno
Mayo 27, 2008 · No hay comentarios
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En la feria del libro de Buenos Aires
Abril 24, 2008 · 1 comentario
El sábado 3 de mayo se presenta en la Feria del libro de Buenos Aires, la antología Mar del Plata contame otro verso.
Perdido entre sus páginas, hay algunas palabras mías tituladas Laura escondida detrás de las palabras; lamentablemente no podré dar el presente por cuestiones de trabajo. Pero con seguridad, varios de los que leen éste blog andarán rondando por Palermo, y comprarán el libro en cuestión. No sólo van a tener en sus manos un trabajo hecho con pasión por más de cuarenta poetas y narradores marpletenses, tambien van a tener a oportunidad de conocer a un grupo de personas que desde hace años viene trabajando con pasión, y a pesar de no formar parte del panteón de los grandes, los escritores de Mar del Plata logramos formar un grupo de trabajo en común que -reconozco que está mal que justo yo lo diga- se encuentra entre lo más interesante de la producción literaria argentina actual.
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Los arroyos escondidos
Marzo 12, 2008 · No hay comentarios

Pocos saben, y nadie los ve, que los campos donde se levanta la ciudad de Mar del Plata están surcados por arroyos que, ahora, se encuentran escondidos bajo las calles y las torres de departamentos del centro de la ciudad. Uno de los más conocidos es el que corre bajo la avenida Colón, la diagonal Álvarez, pasa por la diagonal Pueyrredon, cruza la plaza San Martín, sigue la traza de la diagonal Alberdi; y desemboca al fin en Punta Iglesia.
Éste, y todos los demás, permanecen encerrados bajo toneladas de concreto, condenados a no ver jamás el sol; ya nadie cruza sus aguas en botes de madera pintados de colores vivos; los más chicos, aquellos que se reunían en sus orillas a pescar mojarras, hoy pasan horas en los ciber. Eran los auténticos cauces de vida de la zona; y hoy permanecen ocultos como algo indeseable, como si fueran la vergüenza de la ciudad.
Cuando cae la lluvia, su alimento por siglos, renace en ellos el deseo de vivir; las bocas de tormenta estallan; y, al menos por una pocas horas inundan la ciudad, para luego regresar a su cárcel bajo las calles hasta la próxima lluvia.
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Llegó marzo (al fin) - Parte II
Marzo 11, 2008 · 2 comentarios
En el anterior post hablo sobre algunas de las razones por las cuales los marplatenses no tenemos simpatía por el turista promedio que llega a la ciudad en verano.
A continuación una lista de cosas que solo puede hacer un turista, y que nunca haría un marplatense auténtico.
Nota: La presente lista es tentativa; con seguridad pasé por alto un montón de cosas. El orden es por completo aleatorio y no tiene intención de generar un ranking o cosa por el estilo; ningún item es más o menos importante que otro.
- Salir a pasear por la peatonal San Martín después de las ocho de la noche, y antes de ir a cenar.
- Hacer una cola de no menos de hora y media para cenar en un restaurante de la calle Belgrano.
- Ir a ver la fuente en la vieja manzana 115.
- Asombrarse de la combinación de música y luces de la fuente en la antigua manzana 115.
- Tomar fotos de la fuente en la antigua manzana 115.
- Sacarse fotos con la fuente en la antigua manzana 115 como fondo.
- Cruzar el puente de Punta Iglesia.
- Quedarse durante no menos de media hora en la parte más alta de puente contemplando la ciudad.
- Sacarse fotos sobre el puente.
- Salir después de las doce de la noche a buscar chicas por La Perla.
- Pensar que por tomar un aperitivo en Sauro, bien cerca de la entrada para que todos los vean, los convierte en Rockefeller.
- Creer que Constitución todavía es lo que sus padres le contaron.
- Conocer a una veterana en Jazz, llevarla a cenar a El Anticuario; y pensar que está cenando en Tribeca con Scarlett Johansson.
- Caminar por la rambla.
- Sacarse una foto junto a los lobos de la rambla.
- Encerrarse todo un día (de lluvia) en el casino o en un bingo.
- Pasarse el día completo (de sol, nublado, con lluvia, frío o caluroso) en la playa popular, Alfonsina, La Perla o Punta Mogotes.
- Correrse hasta Playa Escondida y querer ver con binoculares a los que están allí.
- Viajar como ganado, cargado con sombrilla, reposera, bolsos, heladera de telgopor, y accesorios varios en el 221 hasta Punta Mogotes.
- Tardar dos horas reloj para llegar de Punta Mogotes al centro.
- Ilusionarse que comprar un pantalón en cualquier negocio de Güemes, es lo mismo que comprarlo en la Avenida Alvear.
- Comprar pulóveres al por mayor en Mauro Sergio.
- Preguntarle a cualquiera que parezca marplatense “¿para donde queda la costa?”.
- Preguntarle a cualquiera que parezca marplatense “¿donde se puede comer una buena parrillada?”.
- Preguntarle a cualquiera que parezca marplatense “¿la terminal queda para allá, no?”
- Entrar a cualquier negocio -del rubro que sea- lograr que el vendedor revuelva todo, y al final pedirle que le anote el precio.
- Entrar a cualquier negocio -del rubro que sea- lograr que el vendedor revuelva todo, y al final aclararle que paga de contado, y por supuesto no comprar nada.
- Comprar alfajores al por mayor en Havana.
- Creer que los marplatenses vivimos el resto del año gracias a las pocas monedas que dejan aquí.
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Llegó marzo (al fin)
Marzo 10, 2008 · No hay comentarios
Llegó marzo.
La verdadera Mar del Plata abre los ojos, se despereza, y retorna a la vida. Durante casi tres meses permaneció sumergida en el sueño de un verano colmado de ruidos y luces estridentes; de tráfico histérico y gente vestida de deseo. El verano en Mar del Plata, es un carnaval decadente donde se cruzan bocinazos frente al Casino y chiquilinas pasadas de éxtasis y vodka; es los pibes de la peatonal y Entre Ríos; y Mar del Plata en verano es, también, cuarenta borrachos destrozando vidrieras en Alem a las cuatro de la mañana.
En diciembre arriban los primeros noteros desde Buenos Aires escupiéndonos desde el televisor a las dos de la tarde que “estalló el verano”, rodeados por cuatro chicas con sobredosis de siliconas, y una caterva a sus espaldas mostrando carteles mal escritos a mano, sobre cartones, papeles blancos o cajas desarmadas. Los carteles nombran lugares y nombran nombres, perecen elegidos al azar: Aguante Hurlingan; Feliz cumpleaños Bepo; Romina te quiero; Familia Suarez de Bulonge…
También en diciembre comienza el bombardeo de películas navideñas por la televisión, además de las promociones idem. Y eso que no me pongo a hablar de las vidrieras: todas decoradas en rojo, azul, blanco, y dorado; más las campanas, guirnaldas, y muñecos representando a Papá Noel y angelitos varios.
Esto hasta el treinta y uno de diciembre. Cuando llega el 1º de enero, tratando de recuperarnos de la noche anterior, lo único que puede verse en los diarios y en los noticieros es: el número de heridos por la pirotecnia y descorches varios; reportaje -reiterado hasta el hartazgo- a los padres del primer nacido del año, y al primer turista que arriba a Mar del Plata en el año.
Una verdadera delicia.
Ya comenzado el año debemos soportar al turismo: piaras idiotizadas de no menos de cinco individuos, que pasean ocupando todo el ancho de la vereda a ritmo de babosa; o bien circulando en un auto cargado a más no poder por el medio de una calle céntrica a la misma velocidad con que caminan. Eso sí, ante un semáforo en rojo no pueden esperar a que les de paso y se lanzan a cruzar la calle o a entonar música de bocinas.
Respecto de su relación con la playa, existen básicamente dos clases de turistas:
- Aquellos que hacen de la misma un rito impostergable. Llegan antes de las ocho de la mañana y hasta que no cae la noche permanecen anclados contra la reposera.
- Y están aquellos que realmente uno no sabe a que vienen a la ciudad: los ves tipo dos de la tarde caminando por la peatonal, con un sol rajante, sumergidos en la soledad más profunda.
Salen de la playa, ducha en el hotel gremial o departamento para cuatro personas en el que hay siete, y van a caminar por Rivadavia; por San Martín; o, si quieren creer que son ABC1, por Güemes. Entran al comercio -cualquiera, no interesa el rubro- siempre en grupo, cuantos más sean mejor, y le hablan todos al mismo tiempo al vendedor (marplatense), preguntando cosas que nada tienen que ver una con la otra, desde el precio de aquellas zapatillas hasta donde pueden ir a comer una buena parrillada (pero que no sea muy cara, ¿viste?). Mientras tanto, el vendedor (marplatense) continúa respondiendo a cada idiotez que ellos digan con la mejor de las sonrisas, buscando satisfacerlo, mientras piensa que “porque no te vas un poco a la mierda”, le anota los precios mientras el porteño promete y perjura que “antes que cierren vuelvo a buscarlo… dejámelo aparte”.
Y siguen y siguen, creyendo que gracias a sus magras vacaciones en Mar del Plata vivimos el resto del año; y recorren la ciudad pensando que son sus dueños, sin notar nuestras cínicas miradas, mientras pensamos lo tristes que son.
Llego marzo… Mar del Plata es, otra vez, ella misma.
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Lluvias
Marzo 4, 2008 · No hay comentarios

La lluvia no es la misma en todas partes. En Mar del Plata tiene la textura filosa de los cuchillos: gotas lacerantes que caen sobre nuestros rostros marcándonos la piel.
Cae como una cascada molesta. Es una lluvia seca cuando es abundante. A veces se transforma en una llovizna molesta, no cae, permanece suspendida en el aire, y nos hace creer que estamos sumergidos en ella; entonces se adhiere a la piel con la textura del terciopelo.
Algunas arrastran el perfume de la tierra, del asfalto manchado con aceite y nafta; otras, nos traen la voz verde de los tilos.
Nunca llega sola, el viento siempre la acompaña. Sudestada, viento tan filoso como la lluvia; nos quema las orejas y tajea los dedos azules.
Casi siempre se viste con el aroma de los mariscos y la sal, recordándonos el lugar donde nació.
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El Campeón
Febrero 23, 2008 · No hay comentarios
Lo conocí una tarde, en la cuadra de la calle Santa Fe que va desde Rivadavia hasta Belgrano. La camisa roñosoa metida dentro del pantalón marrón subido hasta el ombligo, el cinto de hilo sisal y sus kilos de más saltando por sobre la cintura. Cuentan que vive en una carpa, allá por Libertad al fondo; y que cada mediodía se llega al centro cabalgando su moto de cross, con tres perros flacos tras él como la cola de un barrilete.
Camina la cuadra de arriba a abajo, blandiendo una raqueta como a un cetro o un arma. Dicen, los vecinos más viejos, que El Campeón estuvo en Malvinas; y lo imagino fusilen mano, con hambre, mugriento; y pienso en los ojos claros que lo último que vieron fue la boca desdentada de El Campeón gritando vaya a saber que puteada. Lo que se, es que él camina la calle al grito de “dale… dale dale nomás”. Y solo eso; porque me cuesta imaginarlo en un pozo lleno de agua robándole la vida a otro.
Y El Campeón hace juegos con la pelotita y la raqueta; y cada tanto hace sonar el silbato para que alguno que paró en doble fila se corra, que estacione allá, donde él le señala con la raqueta y meta gritar “dale… dale dale nomás”, mientras los tres perros lo corean entre ladridos y colas que se sacuden.
Cuentan que viajó por buena parte de América, con la moto que lo trae cada mediodía. Él no dice nada; y sobre el frente de un negocio pega tres fotos: es él, más joven, más delgado, jineteando la moto en una ruta de ripio rodeada de montañas. Y me gustaría creerles que él conoció lugares a los que aún no llegué.
Dicen los más viejos, que su familia es de estirpe rancia y él un abogado caído en desgracia. Me gustaría creerles; pero solo se de las viejas que pasan caminando por la cuadra y arrugan la nariz cuando está meta gritar y a reírse a las carcajadas, vaya saber si de ellas o del tipo que quiere estacionar la 4 x 4.
Y dice una vecina, que está enojada con él; que cada noche le alcanza un plato de comida caliente y El Campeón lo comparte con los tres perros. Entonces es cuando quiero creer que su familia es oligarca. Cuentan que su madre vive en Córdoba, y cada diciembre El Campeón desaparece de la Mar del Plata; cuentan que monta la moto y va a visitar a su madre.
Y entre gritos de “dale… dale dale nomás”, y jueguitos con la raqueta, y pitazos, y una mano extendida ante las monedas que le dejan, creo que no está loco.
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23º Festival de Cine de Mar del Plata
Febrero 15, 2008 · No hay comentarios
Ya se confirmó la nueva fecha en la que se realizará el festival de cine de Mar del Plata: a partir de éste año será en diciembre.
La edición 2008 será entre el 4 y el 14.
Habrá que esperar…
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Se hizo la Muestra de Escritores Marplatenses
Febrero 8, 2008 · 3 comentarios
Como anuncié en el post anterior, entre el 5 y 7 de febrero se realizó una muestra de escritores marplatenses en la sala de exposiciones de la calle Moreno al 2941 en Mar del Plata.
La gente (poca, pero importante al fin; por momentos se llegó a juntar a unas treinta personas) pudo escuchar de boca de los autores poemas y relatos breves; música en vivo; degustar algunos tintillos; y comprar buenos libros y revistas literarios por muy poca plata, todo entre $3 y $10.
En lo personal participé los días 6 y 7 leyendo una selección de microrrelatos en los que actualmente estoy trabajando, venciendo mi terror por hablar delante de mas de tres desconocidos. Es un avance, no hay duda.
Este tipo de encuentros es importante, no solo para los autores, también para el lector ávido por conocer lo que HOY se escribe, más allá de modas editoriales. Quizás Un extraño… es leído por alguien en la Secretaria de Cultura de la ciudad, y toma la posta para darnos apoyo.
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Muestra de escritores marplatenses
Febrero 2, 2008 · No hay comentarios
Marcela Pedrieri me hizo llegar la invitación para la Muestra de Escritores Marplatenses.
El encuentro se realizará los días 5, 6 y 7 de Febrero en la calle Moreno 2941 (en la ciudad de Mar del Plata) a partir de las 21 hs.
Podrán encontrarse con poetas en vivo, narradores orales, músicos invitados, y un surtido stand de libros & vinos.
Participarán los escritores y poetas, Mariana Garrido, Marcela Predieri, Pablo de la Fuente, Pajarito Zaguri, María Beatriz Pezzati, Carola Ianantuony, Yamila Monsalvo, Carolina Dragotto, Víctor Clementi, Juan Maniel Pina, Alejandro Gómez Jorge Franco, Facundo Leoz, Facundo Deibe, Gustavo Olaiz, Juan Manuel Alfonsi y Fernando Bonatto.
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Los túneles del Unzué
Diciembre 14, 2007 · 5 comentarios

Se cuenta que bajo el edificio del viejo Asilo Unzué, fue excavado un vasto sistema de túneles, algunos de los cuales llegan hasta la cripta de la Capilla de Santa Cecilia.
Cuentan algunos memoriosos, que en 1927, el cura de la capilla del Unzué, sedujo a una de las novicias del Asilo. La novicia, de quien ya nadie recuerda el nombre, quedó embarazada, y al ser descubierta su relación ilícita, fue encerrada en las criptas subterráneas y su nombre borrado de todo registro. Tal la vergüenza con que ellos ensuciaron a la Iglesia.
Y así fueron olvidados la novicia, el cura de la capilla, y los mismos túneles.
Todavía cuentan, que ciertas noches, tras alguno de los muros del Asilo puede oírse el llanto de un bebé; los gemidos de una mujer joven; un arrastrar de cadenas contra el suelo de roca virgen.
Ya nadie recuerda donde se encuentra la entrada a los sótanos.
Los que conocen la historia no quieren saberlo.
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Las lágrimas de Naiquén
Noviembre 25, 2007 · No hay comentarios
Se sabe que Juan de Garay, luego de fundar Buenos Aires, continuó navegando hacia el sur y llegó al lugar donde nació Mar del Plata.
Nadie cuenta que Garay y sus hombres acamparon allí, y fueron recibidos de buen modo por los habitantes.
Tampoco narran que un sevillano de nombre Dieguez enamoró a Naiquén, la favorita del cacique. Fueron separados de un modo brutal, y condenados a vivir en las tierras del oeste, donde se alzan las Rocas Altas.
Dieguez fue estaqueado hasta morir de sed. Naiquén, lloró de rabia y dolor; dejando caer sobre Dieguez sus lágrimas, para que beba de ellas. Pero Dieguez murió, y Naiquén lloró por el amor extraviado. Lloró hasta secar su cuerpo; y hasta que ella misma se deshizo en aguas.
A fines del siglo XVIII, los jesuitas arribaron a la Laguna de Naiquén, junto a las Rocas Altas; que hoy se conoce como Laguna de los Padres.
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El fantasma del Casino
Noviembre 18, 2007 · No hay comentarios
De Nunzio Ratto se decía que jugando a los dados y al póquer, dejó en la ruina a muchos ricos y nobles europeos. Desde París llegó a Buenos Aires; y cuando todos los jóvenes acomodados de la capital terminaron con sus bolsillos vacíos, decidió largarse a viajar.
Así llegó al saladero de Pedro Luro. Se cuenta que compartía con Luro el gusto por el truco, juego que conoció en los prostíbulos del bajo. En el puerto, todavía cuentan la historia del genovés que arruinó a muchas familias de pescadores.
Hasta que decidió ir por el premio mayor: le jugó a Luro toda su fortuna contra el saladero. Y perdió.
Algunos cuentan que escapó a Génova. Otros, que por vergüenza se suicidó, y que su fantasma recorre los pasillos del Casino.
Y que por resentimiento, o quizás venganza, obliga a que los dados nunca sumen siete; que la bola caiga en el número que nadie apostó; que las cartas siempre hagan ganar a la banca.
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Taxidermia, de György Pálfi
Marzo 18, 2007 · No hay comentarios
Antes que nada: el cine húngaro no suele ser sencillo de asimilar.
Taxidermia se articula como tres cuentos que cruzan la historia de Hungría desde la entreguerra y la época actual, a través de tres generaciones de una misma familia: abuelo militar en la entreguerra; padre deportista, durante la ocupación rusa de Hungría; y nieto taxidermista, en la actualidad.
Cada una de las tres historias tienen como eje una obsesión diferente, que es la que moviliza cada capítulo de la película: el sexo, la comida, y la muerte.
Pálfi hace uso de una estética exagerada y grotesca; que se desplaza entre el absurdo y la fantasía: la exageración es su recurso preferido; y en Taxidermia todo es exceso, se hable de sexo, de comida (ver foto) o de muerte; ésta última funciona en la película como metáfora de lo eterno.
Pálfi no hace concesiones de ningún tipo, y Taxidermia es un desborde de escenas visualmente fuertes, impactantes, que se regodean en lo escatológico. Permanece en un constante ir y venir entre el humor absurdo, y el asco extremo: Pálfi le hace caso a Cortázar cuando éste dice que un cuento debe ser un cross de derecha a la mandíbula: o bien te gana por knock out; o bien te vas del cine antes que termine la película, y te gana por abandono.
Después de todo esto alguien podrá preguntarse si la película es buena o no. Como film, desde lo estrictamente artístico me animo a decir que sí
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Grbavica, de Jasmila Zbanic
Marzo 15, 2007 · No hay comentarios
Es una historia en apariencia simple, pero solo en apariencia: Esma (Mirjana Karanovic, Papá está en viaje de negocios, Underground, La vida es un milagro) vive con su hija Sara de doce años (Luna Mijovic) en Grbavica, un barrio de clase media baja en Sarajevo. Dentro de pocas semanas Sara irá de campamento con sus compañeros de escuela, pero el costo del mismo es demasiado oneroso, y Esma hará lo imposible para conseguir el dinero, trabajando en un club nocturno donde conocerá a Pelda (Leon Lucev , otro reconocido actor bosnio, al igual que Mirjana Karanovic), un matón que trabaja en el club.
Sara ha crecido sin conocer a su padre, del cual cree que es un mártir de la guerra, un shahid. Mientras tanto Sara va comprendiendo el mundo en el que le ha tocado vivir, moviéndose entre su descubrimiento del afecto hacia uno de sus compañeros de escuela; el rencor hacia su madre al ver que ésta comienza una relación afectiva con Pelda; y la confesión de Esma, sobre su verdadero nacimiento.
Es una película para que los actores se luzcan; y Luna Mijovic tiene en verdad un debut cinematográfico excepcional: con sólo trece años, cuando filmó la película, se muestra frente a la cámara como una veterana de la actuación.
Grbavica ganó el Oso de Oro en 2006 a la mejor película, y creo que debe haber sido una de las mejores de éste festival; con seguridad dentro de poco tiempo va a estar en los videos: hay que verla.
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