un extraño, un hombre mundano

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Rafael Casals Braquè en Rosario

Mayo 11, 2008 · No hay comentarios


El pasado miércoles 7 de mayo, el fundador y Comandante General del FTNR, Rafael Casals Braquè, dio una charla pública sobre Política y arte en el Auditorio de la Universidad de Rosario, Argentina.
A continuación algunos de los pasajes más destacados de la misma:

“Los políticos parecen tener una postura que podríamos definir como esquizofrénica respecto del arte y la cultura en general. Por un lado recitan frente a cualquiera que esté dispuestos a escucharlos, que defenderán y auspiciarán toda clase de expresión artística… en cuanto a las acciones que llevar a cabo, todas parecen contradecirlos…”

“No diré que los políticos son incultos como vulgarmente se puede creer… en todo caso serán aculturales… Los imagino como nadadores en busca de un nuevo record… se desplazan por la superficie, veloces… luego sí, se sumergen… para reaparecer un segundo después quebrando la delgada película de agua que separa el aire que respiramos de los tesoros escondidos en el fondo”

“No puedo culparlos por su desinterés en el arte… al fin de cuentas ellos son una de las tantas partes de las que está armada mi sociedad”

“El mayor problema es la necedad… ya se que es una verdad de perogrullo, pero ella es el enemigo mas poderoso que tiene el artista… como dije antes, no los culpo… los gobernantes son como el reflejo de la sociedad en un espejo deforme… Sarkozy, por ejemplo, es una caricatura de los parisinos que tomaron por asalto las calles de París cuarenta años antes; George Bush el protagonista de una comedia vulgar basada en el Capitán América; y Cristina Fernández la hija no reconocida de Evita…”

“Victoria Ocampo no fue la brillante mujer que muchos creen… los prejuicios de clase le impidieron ser una mujer en el sentido más amplio de la palabra… Por el contrario, Eva Perón fue una auténtica hembra”

“Evita, a pesar de pertenecer al mundo del espectáculo, cargaba con un miedo visceral hacia los intelectuales… ese miedo se representaba a través de la inquina… Uno de los pocos motores, sino el único, que posee el artista, es la libertad… y Evita no aceptaba la libertad de pensamiento, ni la del espíritu… Una verdadera zoncera, porque ni siquiera ella, con todo su poder político, fue capaz de encauzar nuestras ideas”

“La palabra izquierda funciona como un embrujo entre la gente… ahora cualquiera es de izquierda”

“La nueva izquierda latinoamericana utiliza con demasiada frecuencia la palabra patria… algo que genera en mi, una cordial repugnancia… No es sorprendente que esta izquierda, que en definitiva no son más que un montón de burgueses malcriados, use uno de los conceptos abstractos más caros al sentir de la ideología de derecha. Tanto una posición como la otra parecen estar navegando a la deriva… parecen no tener en claro cual es su meta, y terminan por ser todos una misma cosa”

“Uno de los actuantes artísticos que más me repugnan en Argentina es Daniel Santoro… Ese regodeo de la imaginería peronista, ese intento de sacralización iconográfica del General y Evita, lo transforman en un Warhol subdesarrollado y patético… Un artista verdadero no puede abrazar otra causa ideológica que no sea la propia”

“Y hablando de peronismo… es sorprendente que un gobierno como el actual en Argentina, se diga peronista y al mismo tiempo de izquierda… El peronismo a sido y es una de las concepciones ideológicas de derecha más intolerantes que tuvo éste país… Más cercana a Videla que a la socialdemocracia”

Categorías: FTNR · arte · cuentos · cultura · literatura · narrativa · política · sociedad

Reportaje a Rafael Casals Braquè

Agosto 14, 2007 · 3 comentarios

De regreso a Argentina, el artista y fundador del FTNR, Rafael Casals Braquè fue entrevistado por el crítico Santiago Costa Izurueta.
Casals Braquè nació en Platja d´Aro, un pueblo ribereño al norte de Barcelona el 29 de febrero de 1924. Su padre, un orfebre y poeta, escribió el primer poema en catalán celebrando la revolución de 1917; su madre era una maestra amante de la música y la danza clásica.
En el año 1930 la familia Braquè arriba a Buenos Aires, y se instalan en el barrio de Palermo. Rafael Casals Braquè creció en un hogar donde el arte era parte de la vida diaria. Ya desde pequeño, Rafael, se interesó en la pintura y la música; realizando su primera exposición a los doce años, en una muestra colectiva en la tienda Gath & Chaves; causando onda conmoción entre los críticos y artistas de la época.
En 1943 viaja a París, con la intención de estudiar durante dos años. Pero el inicio de la guerra lo encuentra en Francia y decide permanecer allí formando parte de la Resistencia.
Finalmente regresa a Argentina en 1948, y funda el grupo Hypnos; con la idea de generar festivales artísticos donde todo estuviera permitido, al estilo de los happenings que serían la
marca distintiva de los `60.
La llegada de Perón a la presidencia, hace que Casals Braquè decide regresar a Francia, descontento con las ideas del gobierno peronista; esto, al menos es lo que se sabe oficialmente. En cuanto a esta última cuestión, desde siempre circularon rumores sobre la verdadera razón por la cual Casals Braquè debió irse del país: mantenía una relación con Evita, cuando ésta ya estaba casada con Perón.El resto es historia conocida para los estudiosos de la historia del arte contemporáneo.
Dejemos, entonces, que a partir de este momento hable Rafael Casals Braquè.

Pregunta: ¿Por qué decidió volver a Buenos Aires?

Casals Braquè: En realidad nunca me fui de aquí.

P: Pero luego de su última visita a Buenos Aires, el año pasado, regresó a Francia después de fundar el FTNR…


CB: Es evidente que usted no comprende… Me crié en Buenos Aires, a pocas cuadras del jardín botánico; desde muy pequeño solía ir allí luego del colegio. Prefería contemplar los árboles antes que jugar a la pelota con los otros chicos… ya desde entonces percibía una conexión con el resto de los seres vivos; los gatos que deambulaban entre la espesura de ese bosque escondido entre tanto cemento, se me figuraban como los mensajeros de los elfos… pero todo esto no quiere decir que no me gustara el fútbol, todo lo contrario, soy un buen cinco, con garra…


P: Por supuesto, todo lo que usted me está diciendo terminó de perfilarse a partir de su regreso a Francia en la década del `50.


CB: Sí… Formamos una comunidad a ochenta kilómetros al sur de París, en un antiguo chateau, de mediados del siglo XVIII. Durante mi primera estancia en Europa, durante la guerra, establecí contactos con un grupo dedicado al estudio de las arte esotéricas, con el cual me introduje en el universo del inframundo, en la morada de magos, elfos, y hadas… La experiencia me permitió asomarme al mundo de los sueños… luego, al regresar a Francia en los `50, continué estas exploraciones a través de las drogas.

P: Pero antes fundó el Grupo Hypnos…

CB: Sí, eso fue aquí, en el `48… de todas formas tanto los miembros del Grupo Hypnos como los miembros de la comunidad en Francia nos manteníamos en contacto permanente.

P: El Grupo Hypnos fue muy resistido en Argentina durante el peronismo…

CB: Por supuesto… Perón y su gente no lograban comprender el significado de nuestra propuesta… pensaban que nada más eramos unos loquitos que festejaban el estilo de vida y la ideología oligarca. Pero nada podía estar tan equivocado como este concepto… Hypnos nació sostenido por la idea de la la lucha de clases contra el imperialismo oligarca y extranjerizante en el que la generación del `80 sumió a Argentina; y que nadie, ni Yrigoyen, ni Perón, ni ningún otro logro derrotar… Nosotros queríamos hacerlo a través del arte; pero, es evidente, también estábamos equivocados.

P: Sin embargo el FTNR tiene como consigna, según sus palabras, de “aniquilar el consorcio burgués que administra el mercado mundial de arte, sumiendo al pueblo en el profundo abismo de la mediocridad y la abulia”

CB: No se equivoca al citar mis palabras… Del mismo modo en que el FTNR tampoco equivoca el camino de la acción directa… Por algo he rechazado la invitación a Venecia.

P: Algo que provocó un verdadero revuelo…

CB: No era mi intención provocarlo… Nada más me limité a actuar de acuerdo a las ideas que movilizan al FTNR… Quisimos incendiar una de las sedes de la Bienal, pero la policía fue alertada y yo permanecí detenido durante una semana…

P: …

CB: Debo reconocer que ha sido una experiencia movilizadora… El resultado de ello es un libro de poemas y una serie de cuadros realizados sobre bolsas de polietileno robadas de supermercados de diferentes ciudades de Europa y Latinoamérica…

P: Usted siempre dijo que no le interesa provocar, pero muchas de sus actitudes contradicen estos dichos.

CB: Lo que usted me dice es un claro ejemplo de la estrechez burguesa que se apoderó del mundo del arte… Pareciera que hoy por hoy invadió a los galeristas, pintores, curadores, editores, y un vasto etcétera… ¿Porqué tanto temor al impulso destructivo? Destruir es la génesis del acto creativo… Pero los burgueses parecen temer esta actitud de temor ante el proceso de cambio… Admiro a los estudiantes universitarios coreanos, cuando en las protestas queman vivos a los policías con bombas Molotov…

P: Permítame, con todo respeto, disentir con usted…

CB: No me diga eso… no me pida permiso… Es fundamental el disenso, el intercambio de opiniones… esa es la sustancia del arte…

P: …pero usted está haciendo festejo de lo ilegal…

CB: ¿Qué es lo legal? Lo legal, la ley, la justicia… son conceptos abstractos, más relacionados con lo cultural que con la objetividad… Por ejemplo; dentro de la estructura social de los talibanes, es justicia, y es justo también, apedrear hasta la muerte a una adúltera; acto que a cualquiera de nosotros nos parecerá horrendo…

P: Esos son casos extremos…

CB: Por supuesto que lo son… Todo aquello que de acuerdo a nuestros prejuicios debemos rechazar, lo guardaremos en el cajón de los extremos de lo aberrante, del tabú.

P: ¿A que queda reducida la ética, entonces, desde su punto de vista?

CB: ¿Ética? ¿Moral?… Esas cuestiones prefiero obsequiarlas a los filósofos; sospecho que son conceptos que poco tienen que ver con la creación artística… El artista no tiene ningún deber moral; su único deber, como creador, es para con su arte. Su única responsabilidad es hacerse cargo de su libertad.


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La Cultura del Trabajo, de Ignacio Unzué

Agosto 29, 2006 · No hay comentarios

 

Agradecemos la colaboración de Santiago Costa Izurueta, crítico de arte.

Agradecemos la colaboración de Santiago Costa Izurueta, crítico de arte.
La nueva obra de Ignacio Unzué nos coloca de cara a la confrontación ideológica del nuevo ser nacional que se gesta en ésta inmensa sociedad globalizada. Formando parte de una intervención urbana del FTNR realizada el sábado 26 de agosto pasado, en la plazoleta Almirante Brown, enmarcada en el 1º Congreso Argentino de Cultura, en la ciudad de Mar del Plata; La Cultura del Trabajo, es un grito de protesta y, al mismo tiempo, un acto revelador de las dicotomías ideológicas del ser preso en la cárcel de la globalización de los medios y de los lenguajes de comunicación.

La obra, realizada sobre paños de arpillera cosidos entre si, permite al observador ser partícipe de diferentes miradas alternativas sobre ella; remedando en cierto modo las posibilidades multimediáticas de las nuevas tecnologías, en contraposición al material base utilizado: la arpillera no recuerda el tiempo pasado, los primeros cincuenta años del siglo XX.

Si observamos de cerca el cuadro, notaremos su estructura básica: un vasto collage realizado en base a recortes de radios y revistas, y breves viñetas en la gama de los grises. Textos fragmentados que nos hablan de asaltos y crímenes violentos; fotografías fragmentadas, donde Pamela David y Pampita son las damas de compañía en las nupcias entre Luisana Lopilato y Domingo Cavallo; cadáveres de ganado en el Chaco tienen como fondo la playa Bristol; Kirchner, Moyano, y Evita participan del corso de la Avenida Corrientes en el año `34; un grupo de soldados israelíes disfrutan de un asado junto al Perito Moreno; e infinidad de otros fotomontajes (Photoshop mediante) que sería imposible de enumerar, dada la variedad y cantidad de los mismos; y todo ellos, a pesar de la aparente incongruencia, conformando un todo coherente.

Al observar en detalle la obra, y éste es uno de los logros de Unzué, somos concientes de las infinitas posibilidades que nos presenta la realidad. Y es aquí donde hallamos el primer contacto con la pluralidad de significaciones de la que hablamos en un comienzo: Ignacio Unzué nos dice que la realidad es frágil; esto lo podemos observar ya desde la técnica con que ensambló las diferentes imágenes y texto: recortados, rotos, fragmentados; nada puede quebrarse si no es frágil. Esto es lo que Unzué nos dice como primer mensaje. Pero también nos muestra el vacío de ideas de esa misma sociedad: ¿a quienes nos muestra? Vemos a políticos que nunca han expresado ideas nuevas u originales; personajes del espectáculo que continuamente se exhiben en la televisión; modelos que posan de tontas, más allá que lo sean o no. Y, otra vez, con este segundo concepto que Unzué maneja con soltura y comodidad, volvemos al tema de la fragilidad: la falta de ideas y conceptos; la ausencia de una postura crítica; crea un vacío (nuevamente); y el vacío, en La Cultura del Trabajo, funciona como una metáfora del derrumbe.

Estas grietas y esta multiplicidad de significados solo son observables en la obra si uno se acerca lo suficiente como para ver un pequeño fragmento de la misma: nueva metáfora de Ignacio Unzué; la observación detallada, la meditación, el permanente buscar y rebuscar en la realidad, nos conducirá a una mirada profunda; acrecentará nuestra postura crítica; nos separará del collage mediático, aún siendo parte de él, ya que debemos estar sobre la tela para observar los detalles, pero al mismo tiempo estar fuera de ella para apreciarlos.

Por otra parte, las breves viñetas pintadas, nos muestran la fuerza de Unzué al momento de tomar el pincel con sus manos. representa figuras apenas esbozadas, semejantes a sombras desdibujadas; pero sin perder nunca el poder expresivo de sus característicos trazos.

Al mismo tiempo notamos que toda la tela está cruzada por marcas de pintura blanca; trazos de diez centímetros de ancho que parecen funcionar como delineadas sendas que conectan una imagen con otra.

Si comenzamos a alejarnos, estas líneas blancas comienzan a transformar su aspecto; y a medida que las figuras con que se armó el collage comienzan a perderse de vista, y se funden con el fondo, formando una textura densa y oscura; notamos que las líneas blancas son en realidad un enorme graffiti realizado según la técnica del esténcil. Nos hallamos aquí con otro enorme acierto de Ignacio Unzué: el esténcil, símbolo del arte marginal, incluso clandestino; con la frase que nos está gritando: ESTOS NEGROS NO QUIEREN LABURAR; típica frase de la burguesía más recalcitrante.

De éste modo, el autor amalgama, los aspectos ideológicos más disímiles, incluso encontrados entre si, de la sociedad; mostrándonos así la materia de la que está hecha. Y desde esta óptica Ignacio Unzué permanece fuera de la dicotomía; él es un simple observador crítico que escupe sobre nosotros toda su verdad, que no es absoluta, por supuesto, pero es suya y auténtica, y por lo tanto molesta.

En definitiva, tenemos aquí una nueva obra maestra de uno de los creadores más auténticos de la pintura argentina; que al modesto entender de éste crítico ya tiene asegurado un lugar entre los grandes de la pintura universal.

La nueva obra de Ignacio Unzué nos coloca de cara a la confrontación ideológica del nuevo ser nacional que se gesta en ésta inmensa sociedad globalizada. Formando parte de una intervención urbana del FTNR realizada el sábado 26 de agosto pasado, en la plazoleta Almirante Brown, enmarcada en el 1º Congreso Argentino de Cultura, en la ciudad de Mar del Plata; La Cultura del Trabajo, es un grito de protesta y, al mismo tiempo, un acto revelador de las dicotomías ideológicas del ser preso en la cárcel de la globalización de los medios y de los lenguajes de comunicación.

La obra, realizada sobre paños de arpillera cosidos entre si, permite al observador ser partícipe de diferentes miradas alternativas sobre ella; remedando en cierto modo las posibilidades multimediáticas de las nuevas tecnologías, en contraposición al material base utilizado: la arpillera no recuerda el tiempo pasado, los primeros cincuenta años del siglo XX.

Si observamos de cerca el cuadro, notaremos su estructura básica: un vasto collage realizado en base a recortes de radios y revistas, y breves viñetas en la gama de los grises. Textos fragmentados que nos hablan de asaltos y crímenes violentos; fotografías fragmentadas, donde Pamela David y Pampita son las damas de compañía en las nupcias entre Luisana Lopilato y Domingo Cavallo; cadáveres de ganado en el Chaco tienen como fondo la playa Bristol; Kirchner, Moyano, y Evita participan del corso de la Avenida Corrientes en el año `34; un grupo de soldados israelíes disfrutan de un asado junto al Perito Moreno; e infinidad de otros fotomontajes (Photoshop mediante) que sería imposible de enumerar, dada la variedad y cantidad de los mismos; y todo ellos, a pesar de la aparente incongruencia, conformando un todo coherente.

Al observar en detalle la obra, y éste es uno de los logros de Unzué, somos concientes de las infinitas posibilidades que nos presenta la realidad. Y es aquí donde hallamos el primer contacto con la pluralidad de significaciones de la que hablamos en un comienzo: Ignacio Unzué nos dice que la realidad es frágil; esto lo podemos observar ya desde la técnica con que ensambló las diferentes imágenes y texto: recortados, rotos, fragmentados; nada puede quebrarse si no es frágil. Esto es lo que Unzué nos dice como primer mensaje. Pero también nos muestra el vacío de ideas de esa misma sociedad: ¿a quienes nos muestra? Vemos a políticos que nunca han expresado ideas nuevas u originales; personajes del espectáculo que continuamente se exhiben en la televisión; modelos que posan de tontas, más allá que lo sean o no. Y, otra vez, con este segundo concepto que Unzué maneja con soltura y comodidad, volvemos al tema de la fragilidad: la falta de ideas y conceptos; la ausencia de una postura crítica; crea un vacío (nuevamente); y el vacío, en La Cultura del Trabajo, funciona como una metáfora del derrumbe.

Estas grietas y esta multiplicidad de significados solo son observables en la obra si uno se acerca lo suficiente como para ver un pequeño fragmento de la misma: nueva metáfora de Ignacio Unzué; la observación detallada, la meditación, el permanente buscar y rebuscar en la realidad, nos conducirá a una mirada profunda; acrecentará nuestra postura crítica; nos separará del collage mediático, aún siendo parte de él, ya que debemos estar sobre la tela para observar los detalles, pero al mismo tiempo estar fuera de ella para apreciarlos.

Por otra parte, las breves viñetas pintadas, nos muestran la fuerza de Unzué al momento de tomar el pincel con sus manos. representa figuras apenas esbozadas, semejantes a sombras desdibujadas; pero sin perder nunca el poder expresivo de sus característicos trazos.

Al mismo tiempo notamos que toda la tela está cruzada por marcas de pintura blanca; trazos de diez centímetros de ancho que parecen funcionar como delineadas sendas que conectan una imagen con otra.

Si comenzamos a alejarnos, estas líneas blancas comienzan a transformar su aspecto; y a medida que las figuras con que se armó el collage comienzan a perderse de vista, y se funden con el fondo, formando una textura densa y oscura; notamos que las líneas blancas son en realidad un enorme graffiti realizado según la técnica del esténcil. Nos hallamos aquí con otro enorme acierto de Ignacio Unzué: el esténcil, símbolo del arte marginal, incluso clandestino; con la frase que nos está gritando: ESTOS NEGROS NO QUIEREN LABURAR; típica frase de la burguesía más recalcitrante.

De éste modo, el autor amalgama, los aspectos ideológicos más disímiles, incluso encontrados entre si, de la sociedad; mostrándonos así la materia de la que está hecha. Y desde esta óptica Ignacio Unzué permanece fuera de la dicotomía; él es un simple observador crítico que escupe sobre nosotros toda su verdad, que no es absoluta, por supuesto, pero es suya y auténtica, y por lo tanto molesta.

En definitiva, tenemos aquí una nueva obra maestra de uno de los creadores más auténticos de la pintura argentina; que al modesto entender de éste crítico ya tiene asegurado un lugar entre los grandes de la pintura universal.

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Muestra del FTNR en el 1º Congreso Argentino de Cultura

Agosto 26, 2006 · No hay comentarios

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En el segundo día de actividades del 1º Congreso Argentino de Cultura, que se desarrolla en la ciudad de Mar del Plata, el FTNR organiza una muestra-exhibición-happenening en la plazoleta Almirante Brown.

Se aguarda con interés la presentación de la obra Cultura del Trabajo, del artista Ignacio Unzué; y realizada especialmente para dicho evento. Según se ha adelantado, la misma se realizó sobre un lienzo confeccionado sobre tozos de arpillera cosidas entre si para formar un lienzo de 22,87 x 14,12 metros; y que se montará en la escalinata que conduce a la playa, entre los clásicos lobos marinos, típica postal marplatense, obra del escultor José Fioravanti.

La comunidad marplatense aguarda con interés, la nueva realización del mencionado artista, de larga y prolífica producción cuyas obras se exhiben en importantes museos tanto de la Argentina como del exterior; entre ellos el MALBA, el MOMA; y la Galería de Arte Occidental, de Pekín; por nombrar solo tres importantes ámbitos del quehacer artístico y cultural.
En el segundo día de actividades del 1º Congreso Argentino de Cultura, que se desarrolla en la ciudad de Mar del Plata, el FTNR organiza una muestra-exhibición-happenening en la plazoleta Almirante Brown.

Se aguarda con interés la presentación de la obra Cultura del Trabajo, del artista Ignacio Unzué; y realizada especialmente para dicho evento. Según se ha adelantado, la misma se realizó sobre un lienzo confeccionado sobre tozos de arpillera cosidas entre si para formar un lienzo de 22,87 x 14,12 metros; y que se montará en la escalinata que conduce a la playa, entre los clásicos lobos marinos, típica postal marplatense, obra del escultor José Fioravanti.

La comunidad marplatense aguarda con interés, la nueva realización del mencionado artista, de larga y prolífica producción cuyas obras se exhiben en importantes museos tanto de la Argentina como del exterior; entre ellos el MALBA, el MOMA; y la Galería de Arte Occidental, de Pekín; por nombrar solo tres importantes ámbitos del quehacer artístico y cultural.

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Primera muestra del FTNR

Agosto 2, 2006 · No hay comentarios

Al fin, éste último domingo 30 de julio, el FTNR reallizó su primera muestra.

A pesar de la reciente formación del grupo, ésta primera muestra, y en cierto modo su presentación en público, ha tenido una respuesta del público por demas entusiasta. Cabe destacar, que la mayor parte de los asistentes eran personas mayores que, sospechamos, esperaban encontrarse con cuadros al estilo Rafael o tal vez poder disfrutar de un té mientras sus oidos se deleitaban escuchando a un viejo actor en decadencia, recitar sonetos del siglo XVII.

Por supuesto este numeroso grupo conformado por matrimonios de edad; madres insatisfechas de vacaciones con sus hijos; estudiantes de humanidades; intelectuales pseudoliberales; un periodista que escribe para el suplemento cultural de un importante diario de Buenos Aires; adolescentes en plenas vacaciones de invierno, sin ningún plan en concreto para la tarde de ese domingo; participaron activamente del descontento generado por la muestra organizada por el FTNR.

Junto a éstas líneas, puede verse el instante culminante de los incidentes generados entre el público y los artistas enrolados en el FTNR. La reacción de los asistentes contra dichos trabajadores del arte no se hizo esperar, y por momentos adquirió visos violentos, temiendose por la integridad física de éstos.
Como es de suponer, hemos decidido mantener en el anonimato la identidad de los artistas dado que se han visto involucrados en éste escándalo de un modo involuntario. Todos los lectores podrán imaginar el verdadero peligro que han corrido; pero decididos a brindar todo por el arte, mas allá de su utilidad práctica o no, como bien reza el Primer Manifiesto Estético del FTNR, ellos han optado por el Arte, anteponiendo la libertad creadora a sus nimios intereses personales, que de todas formas acabará en el momento en que ellos mismos mueran.

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Primer Manifiesto Estético del FTNR

Julio 26, 2006 · 1 comentario

  1. El arte no sirve para nada.

  2. No debemos malgastar nuestro tiempo y energías en busca de un mensaje: una obra artística tiene sentido por si misma.

  3. Nuestra única y definitiva arma, es nuestra imaginación.

  4. Belleza es una palabra sin significado.

  5. Cualquier cosa puede ser bella.

  6. Que una obra de arte se amolde a los cánones preestablecidos de belleza, no es razón por la cual no deba provocar malestar.

  7. Los espacios ideales para mostrar nuestras obras serán:
    a- Plazas.
    b- Veredas.
    c- Edificios públicos tomados por la fuerza.

  8. La poesía es peligrosa: puede liberar tu imaginación

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Está llegando

Julio 23, 2006 · No hay comentarios

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