un extraño, un hombre mundano

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Catarsis (20)

Julio 17, 2008 · No hay comentarios

si naciste en medio de una familia de burgueses, si siempre tuviste la cama y la comida preparadas, si tu papá te mandó a los mejores colegios y si te pagó una buena universidad
si nunca moviste un peso mayor que el de tu propio cuerpo, si tenés un trabajo de lunes a viernes y si cobrás un sueldo que te permite vivir de un modo digno
si en 1974 te hiciste amigo de todos y en el `76 te cortaste el pelo y te quitaste la barba
si cuando ves a un morochito cruzás la calle, si no sabés cuanto cuesta un boleto de tren o de colectivo, si das vuelta la cara cuando ves a un chico revolviendo tachos de basura
si en los `80 coqueteaste con Fukuyama y en 1971 con la JP, y si vivís en tu casa en el country y manejas un auto importado, si tus hijos estudian a jornada completa en un colegio inglés
si nunca saliste de viaje con una mochila al hombro, si nunca te despertaste a las tres de la madrugada y garrapateaste en un papel cualquiera seis versos horribles que entonces te parecieron los más bellos, si pagas por putas caras y si pagás la cuota del gimnasio de tu esposa
si nada más sabés que las villas existen, si tus vacaciones siempre son en Saint Maarten, si tus tres hijos tienen un iPod cada uno, y si los encarcelás frente a la Wii cada fin de semana
si el costo financiero de los créditos te quitan el sueño, y si apenas saludás con desgano a tu secretaria, si todos tus amigos son abogados, y si te mostrás con tu esposa en alguna cena a beneficio
si los cuadros en tu casa combinan con el color de los muebles, si de El Capital solo leíste la contratapa, si ya no mirás a la cámara cuando te invitan a un programa de TV
y si en noviembre de 2001 ya no tenías la plata en el banco, si ya estás aburrido de casi todo
sos de esos tipos que, hoy, pueden calzarse la camisa de la izquierda

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Maldiciones chinas

Junio 14, 2008 · 1 comentario

En China, uno de los más graves augurios de desgracias es desearle al otro que viva tiempos interesantes. De acuerdo a la filosofía oriental el ideal de vida es aquel en el que todo permanece inmutable; la lucha constante entre los opuestos del universo, el ying y el yang, tiende al equilibrio, complementándose uno al otro. El resultado es un universo estático donde nada cambia. Un tiempo interesante, será para el pueblo chino, aquel en el que se se produzcan cambios, o lo que es lo mismo que se quiebre el necesario equilibrio entre el ying y el yang.

Y ahora estamos viviendo tiempos interesantes.

Empezando por el descarado giro hacia la derecha, quizás la única excepción sea España, que están tomando los gobiernos en Europa, a las derechas autoritarias disfrazadas de izquierda progresista en Latinoamérica.
En Argentina estamos viviendo tiempos interesantes. Un gobierno que nos hace morisquetas desde la izquierda para salir corriendo hacia el otro lado; comunidades indígenas en las provincias de Chaco y Formosa diezmadas por la sequía; deslumbrantes anuncios de inversión por 3000 millones de dólares para hacer un tren bala mientras 30000 km de vías y miles de pueblos permanecen olvidados porque casi no existen servicios ferroviarios en el país; protestas y cortes de rutas todos los días; una desocupación creciente; un gobierno que “dibuja” los índices de inflación para que sean de un promedio del 0,7% mensual; hospitales públicos que se caen a pedazos por falta de inversión; una presidente que dejó en su último viaje a Francia u$s10000 en propinas cuando hay médicos que ganan alrededor de u$s500 al mes; actos públicos para mostrar el descontento hacia las políticas oficiales que llegaron a juntar 200000 personas; el gobierno acusando de golpistas en forma permanente a todo aquel que piense diferente a él, y de imbéciles al resto de los ciudadanos; en las ciudades grandes, chicos desnutridos y gente sin techo revolviendo tachos de basura intentando encontrar restos de comida; y sigue la lista…

Estamos viviendo tiempos interesantes…

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Sin tiempo (y que no suene a un pedido de disculpas)

Junio 10, 2008 · No hay comentarios

Desde hace cosa de un mes que tengo este blog un tanto descuidado.
En parte por falta de impulso a la hora de escribir, estoy convencido que postear solo por hacerlo no tiene sentido; también por falta de tiempo. Estoy cerrando el nuevo número de El Margen, y me está demandando más tiempo que el habitual. Va a ser un número importante, por la cantidad y calidad de los autores publicados y porque, además, la revista cumple su primer año en la web.

A los (imaginados) lectores fieles les pido disculpas por mi aparente desinterés, pero hacia fines de éste mes ya me estaré poniendo al día con el blog. Mientras tanto ténganme paciencia.

Categorías: blogs · catarsis

Desdoblajes

Junio 1, 2008 · No hay comentarios

Un actor no solo trabaja con su cuerpo, también lo hace con su voz.
¿Por qué destruir, entonces, muy buenas películas con doblajes espantosos?
Cuando digo doblaje espantoso no hablo nada más de usar palabras por completo ajenas a nuestro idioma -como aparcamiento, nevera, diablos o bastardo- también me refiero a pésimos actores al momento de llevar adelante la traducción.
En estas condiciones Marlon Brando o Martin Sheen se rebajan a la altura de Rolo Puente.

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El bello caos de la web

Mayo 26, 2008 · 1 comentario

En un post reciente, hablo de la ausencia total del humor político en Argentina y del pobre nivel al que cayó el humor en general. Si bien en los papeles Argentina es una democracia, desde hace cuatro años el presidente de turno gobierna por decreto y tanto los ministro como el congreso parecen cumplir una función decorativa.
Y el gobierno actual, cuyo principal lema es el de la defensa de los derechos humanos y las libertades individuales, es un perfecto ejemplo de autoritarismo: toda crítica y disenso deben ser enmudecidos. Pero la necesidad de expresión, cuando es echado por la puerta, regresa por la ventana.

Internet, y en especial los blogs, son el campo donde florecen las otras opiniones, aquellas que difieren, complementan, o simplemente se oponen por completo al discurso oficialista. Internet es un espacio en lo que todo es posible y todo está permitido: el paraíso de la multiplicidad de voces.

Hasta no hace demasiado tiempo atrás, el “rumor”, el comentario chistoso que pasa de boca en boca era el modo de criticar al gobierno de turno. Hoy, el mail y la expansión de la web 2.0 aumentaron la llegada de los chistes políticos; la sencillez para armar breves presentaciones con Power Point y distribuirlas es enorme. En muchos blogs sus autores se expresan sin ninguna clase de restricciones, más allá de posturas politicas, ideológicas y de calidad.
En las últimas semanas están circulando via mail una cantidad de bromas referidas al actual gobierno solo comparables a las que existieron durante el segundo periodo de Menem. Lo cual es todo un síntoma.

Me preocupa que Cristina Kirchner en un corto tiempo -apenas lleva cinco meses de gobierno- intente algún tipo de control sobre la actividad en internet. Alguien podrá pensar que soy un paranoico, pero después del proyecto del Observatorio de Medios -que dicho sea de paso, ya nadie dice nada sobre eso- no me parece una posibilidad descabellada.

Por suerte internet es anárquica per se y sospecho que será muy complejo intentar un control real y efectivo sobre las actividades en ellas. Internet se convirtió en un espacio que entremezcla lo privado con lo público sin ninguna clase de condicionamientos. Muchos ven ésta situación como algo horroroso, pero con un mínimo de responsabilidad podemos transformarlo en el ámbito de expresión más poderoso que la sociedad ha tenido:

  • Es por completo democrática. Cualquiera puede acceder a ella, cualquiera puede tener un blog.
  • La anarquía -caos- es la marca distintiva de la red. Una anarquía constructiva.
  • Es su propio caos el que genera la dinámica que le permite crecer y mutar en forma constante.
  • En ella podemos sortear, si somos apenas inteligentes, toda clase de censuras.
  • Existe una enorme cantidad de basura, pero en el montón siempre es posible rescatar algo. En esto no difiere demasiado de otros medios de comunicación y expresión; la diferencia es que aquí todos podemos ser creadores.

En definitiva internet ya dejó de ser un mundo virtual que poco tiene que ver con el mundo real en el que nos movemos. Ambos se encuentran relacionados, interactuando uno con otro, modificándose uno al otro. Quizás por todo esto es que tantos medios tradicionales están obsesionados con dispararles tantos dardos venenosos, en especial a los blogs.

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La ausencia del humor en Argentina

Abril 27, 2008 · 3 comentarios

En Argentina existe un vacío en cuanto al humor en general, y en especial el televisivo; dejando de lado a Peter Capusotto y sus videos, que es un programa excelente, no lo niego; pero por completo concentrado en un solo foco de atención; desde la desaparición de Todo por $2, el humor brilla por su ausencia.
¿Que tenemos en la actualidad? Nada, o por lo menos muy poco. Todo se reduce a refritos de sitcoms (mal hechos, por supuesto) que deben ser levantados al mes y medio; o por la vulgaridad de los especiales de Midachi que cada tanto tira al aire canal 13. Otra posibilidad son los chistes de pésimo gusto de Tinelli en Bailando por un sueño… Y nada más.

Tato BoresPor supuesto el más afectado por esta ausencia es el humor político, una vertiente que en Argentina ha tenido enormes cultures, además de un nivel de calidad solo comparable al inglés, tanto por su inteligencia como por su ironía. Luego de la muerte de Tato Bores, y de la desaparición de la revista Humo(R) se cayó en la abulia y la chabacanería adicta al gobierno de turno.

Hoy, año 2008, vivimos en una sociedad aburrida, indiferente a todo conflicto, conformista; una sociedad por completo burguesa. Y el humor, en especial el humor político, no es burgués; el auténtico humor es una de las armas más corrosivas que tenemos para combatir la idiotez.
Hoy, año 2008, en Argentina estamos gobernados por un clan que rechaza toda clase de críticas y comentarios disidentes, una especie de dictadura a la que hemos votado en las urnas; un hato de fachos disfrazados de evolucionados de izquierda. Hoy, año 2008, el humor político es una utopía en mi país.

Les dejo un video de Tato Bores junto a Federico Manuel Peralta Ramos; aunque no se hable de política en forma directa, la crítica está… solo hay que saber verla.

Categorías: catarsis · cultura · política · sociedad

Sabelo Cristina…

Marzo 26, 2008 · No hay comentarios

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Hace algunos años, Mafalda -esa bella revoltosa- le dijo a la madre algo así como “hace rato que le perdí el respeto a la prepotencia”.

O dicho de un modo que me entiendas: Estoy harto de tu prepotencia.

Foto: www.lanacion.com.ar

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Llegó marzo (al fin) - Parte II

Marzo 11, 2008 · 2 comentarios

En el anterior post hablo sobre algunas de las razones por las cuales los marplatenses no tenemos simpatía por el turista promedio que llega a la ciudad en verano.
A continuación una lista de cosas que solo puede hacer un turista, y que nunca haría un marplatense auténtico.

Nota: La presente lista es tentativa; con seguridad pasé por alto un montón de cosas. El orden es por completo aleatorio y no tiene intención de generar un ranking o cosa por el estilo; ningún item es más o menos importante que otro.

  1. Salir a pasear por la peatonal San Martín después de las ocho de la noche, y antes de ir a cenar.
  2. Hacer una cola de no menos de hora y media para cenar en un restaurante de la calle Belgrano.
  3. Ir a ver la fuente en la vieja manzana 115.
  4. Asombrarse de la combinación de música y luces de la fuente en la antigua manzana 115.
  5. Tomar fotos de la fuente en la antigua manzana 115.
  6. Sacarse fotos con la fuente en la antigua manzana 115 como fondo.
  7. Cruzar el puente de Punta Iglesia.
  8. Quedarse durante no menos de media hora en la parte más alta de puente contemplando la ciudad.
  9. Sacarse fotos sobre el puente.
  10. Salir después de las doce de la noche a buscar chicas por La Perla.
  11. Pensar que por tomar un aperitivo en Sauro, bien cerca de la entrada para que todos los vean, los convierte en Rockefeller.
  12. Creer que Constitución todavía es lo que sus padres le contaron.
  13. Conocer a una veterana en Jazz, llevarla a cenar a El Anticuario; y pensar que está cenando en Tribeca con Scarlett Johansson.
  14. Caminar por la rambla.
  15. Sacarse una foto junto a los lobos de la rambla.
  16. Encerrarse todo un día (de lluvia) en el casino o en un bingo.
  17. Pasarse el día completo (de sol, nublado, con lluvia, frío o caluroso) en la playa popular, Alfonsina, La Perla o Punta Mogotes.
  18. Correrse hasta Playa Escondida y querer ver con binoculares a los que están allí.
  19. Viajar como ganado, cargado con sombrilla, reposera, bolsos, heladera de telgopor, y accesorios varios en el 221 hasta Punta Mogotes.
  20. Tardar dos horas reloj para llegar de Punta Mogotes al centro.
  21. Ilusionarse que comprar un pantalón en cualquier negocio de Güemes, es lo mismo que comprarlo en la Avenida Alvear.
  22. Comprar pulóveres al por mayor en Mauro Sergio.
  23. Preguntarle a cualquiera que parezca marplatense “¿para donde queda la costa?”.
  24. Preguntarle a cualquiera que parezca marplatense “¿donde se puede comer una buena parrillada?”.
  25. Preguntarle a cualquiera que parezca marplatense “¿la terminal queda para allá, no?”
  26. Entrar a cualquier negocio -del rubro que sea- lograr que el vendedor revuelva todo, y al final pedirle que le anote el precio.
  27. Entrar a cualquier negocio -del rubro que sea- lograr que el vendedor revuelva todo, y al final aclararle que paga de contado, y por supuesto no comprar nada.
  28. Comprar alfajores al por mayor en Havana.
  29. Creer que los marplatenses vivimos el resto del año gracias a las pocas monedas que dejan aquí.

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Llegó marzo (al fin)

Marzo 10, 2008 · No hay comentarios

Llegó marzo.

La verdadera Mar del Plata abre los ojos, se despereza, y retorna a la vida. Durante casi tres meses permaneció sumergida en el sueño de un verano colmado de ruidos y luces estridentes; de tráfico histérico y gente vestida de deseo. El verano en Mar del Plata, es un carnaval decadente donde se cruzan bocinazos frente al Casino y chiquilinas pasadas de éxtasis y vodka; es los pibes de la peatonal y Entre Ríos; y Mar del Plata en verano es, también, cuarenta borrachos destrozando vidrieras en Alem a las cuatro de la mañana.
En diciembre arriban los primeros noteros desde Buenos Aires escupiéndonos desde el televisor a las dos de la tarde que “estalló el verano”, rodeados por cuatro chicas con sobredosis de siliconas, y una caterva a sus espaldas mostrando carteles mal escritos a mano, sobre cartones, papeles blancos o cajas desarmadas. Los carteles nombran lugares y nombran nombres, perecen elegidos al azar: Aguante Hurlingan; Feliz cumpleaños Bepo; Romina te quiero; Familia Suarez de Bulonge
También en diciembre comienza el bombardeo de películas navideñas por la televisión, además de las promociones idem. Y eso que no me pongo a hablar de las vidrieras: todas decoradas en rojo, azul, blanco, y dorado; más las campanas, guirnaldas, y muñecos representando a Papá Noel y angelitos varios.

Esto hasta el treinta y uno de diciembre. Cuando llega el 1º de enero, tratando de recuperarnos de la noche anterior, lo único que puede verse en los diarios y en los noticieros es: el número de heridos por la pirotecnia y descorches varios; reportaje -reiterado hasta el hartazgo- a los padres del primer nacido del año, y al primer turista que arriba a Mar del Plata en el año.
Una verdadera delicia.

Ya comenzado el año debemos soportar al turismo: piaras idiotizadas de no menos de cinco individuos, que pasean ocupando todo el ancho de la vereda a ritmo de babosa; o bien circulando en un auto cargado a más no poder por el medio de una calle céntrica a la misma velocidad con que caminan. Eso sí, ante un semáforo en rojo no pueden esperar a que les de paso y se lanzan a cruzar la calle o a entonar música de bocinas.
Respecto de su relación con la playa, existen básicamente dos clases de turistas:

  1. Aquellos que hacen de la misma un rito impostergable. Llegan antes de las ocho de la mañana y hasta que no cae la noche permanecen anclados contra la reposera.
  2. Y están aquellos que realmente uno no sabe a que vienen a la ciudad: los ves tipo dos de la tarde caminando por la peatonal, con un sol rajante, sumergidos en la soledad más profunda.

Salen de la playa, ducha en el hotel gremial o departamento para cuatro personas en el que hay siete, y van a caminar por Rivadavia; por San Martín; o, si quieren creer que son ABC1, por Güemes. Entran al comercio -cualquiera, no interesa el rubro- siempre en grupo, cuantos más sean mejor, y le hablan todos al mismo tiempo al vendedor (marplatense), preguntando cosas que nada tienen que ver una con la otra, desde el precio de aquellas zapatillas hasta donde pueden ir a comer una buena parrillada (pero que no sea muy cara, ¿viste?). Mientras tanto, el vendedor (marplatense) continúa respondiendo a cada idiotez que ellos digan con la mejor de las sonrisas, buscando satisfacerlo, mientras piensa que “porque no te vas un poco a la mierda”, le anota los precios mientras el porteño promete y perjura que “antes que cierren vuelvo a buscarlo… dejámelo aparte”.

Y siguen y siguen, creyendo que gracias a sus magras vacaciones en Mar del Plata vivimos el resto del año; y recorren la ciudad pensando que son sus dueños, sin notar nuestras cínicas miradas, mientras pensamos lo tristes que son.

Llego marzo… Mar del Plata es, otra vez, ella misma.

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Catarsis (19)

Febrero 25, 2008 · No hay comentarios

Camino en mi ciudad rodeado por demasiados egoístas; demasiados tipos que se sueñan el centro del mundo. Gente que vive sumergida en sus fantasías de poder, pensándose el ombligo del mundo; creyendo que el resto debemos danzar al compás de la música que ellos ejecutan.
Y lo único que pueden tocar son los acordes disonantes de su pequeña vida. Una vida que parece no ir más allá de los límites de su cuerpo.
Permanecen dormidos el caparazón de sus ideas; parecen pequeñas tortugas sin patas. Nada más están allí, quietos, asomando su cabeza de a ratos, y masticando resentimiento contra el resto; muchos otros, anónimos, felices a su modo.

A veces siento lástima por los primeros.

Foto: Los Viajeros

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Catarsis (18)

Febrero 15, 2008 · No hay comentarios

Estoy harto de la prepotencia de muchos y de la sumisión de otros tantos. Cansado de la idiotez de aquellos que se piensan el centro del mundo, y en realidad son un hato de imbéciles incapaces de ver apenas más allá de la punta de su nariz.
Estoy aburrido de esos que creen que lo único que debe importarme son sus problemas, y viven quejándose de sus desgracias.
Pobres desgraciados que construyen su vida sobre los cimientos frágiles de sus intereses. Intereses mezquinos y banales; mientras su mundo se derrumba y no los pueden asumir con adultez.

Me harté de todos ustedes. Abran los ojos. No sigan jodiéndole la vida a los otros. Si su vida está jodida, entonces, jódanse. Me hablan de progresar, y su idea del progreso es acumular bienes y más bienes; su fantasía del crecimiento personal es ver crecer  los  fondos de la cuenta  en el banco.

¿A esto llaman progresar? ¿Por qué pueden vivir solo reventándole las bolas a los que tienen a su lado?

Crezcan. Transfórmense en adultos. Vivan su vida. Aprendan a disfrutar de su vida gozando de lo poco o mucho que poseen. No vomiten sobre los demás sus limitaciones. Crezcan.

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Catarsis (17)

Diciembre 10, 2007 · 2 comentarios

Hoy no fue uno de mis mejores días.
A media mañana intento pasar por un cajero automático. En todos había largas colas. Al fin encuentro uno en el que sólo esperaban cuatro o cinco personas; pero cada vez que entraba alguna parecía estar confesándose frente al cajero: la espera era interminable y yo estaba escapado del trabajo.
Cuando al fin logro sacar la plata, corro raudo hacia un Bapro para pagar el resumen de Visa. Por la cantidad de gente esperando hubiera tardado no menos de media hora. Regreso al negocio con la mitad de cosas por hacer.

Luego de almorzar, decido regresar al centro más temprano que de costumbre, para tratar de pagar la bendita Visa, antes de abrir el negocio. El colectivo es bastante puntual; pero hoy lo estuve esperando durante media hora. Llego al centro, y entre llegar cinco minutos tarde o hacerlo quince, decido lo segundo y vuelvo a Bapro. Ahora hay poca gente; me atienden muy rápido; hay cuatro cajas habilitadas, en una de ellas está el rey de los nabos.
De de los cuatro, ¿quien me cobro el resumen de la tarjeta?

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Ego

Noviembre 27, 2007 · 1 comentario

Por esta vez voy a dejar de lado la falsa (y a veces poco aconsejable) modestia. Voy a borrar de un plumazo cualquier intento de ser culto, y me dejaré arrastrar por la banalidad y lo vulgar.
Voy a publicar éste horror.
Más allá de cualquier cosa que pueda decirse o pensarse sobre la imagen debajo de éstas líneas, es de destacar el detalle la remera Armani (original), y mi cara de me acabo de enterar que soy hijo de Lita de Lázzari y Hugo Chávez.

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Escarbando en la basura

Noviembre 27, 2007 · 2 comentarios

“Los infiernos institucionales del siglo XX son mundos de horror terminal,
más definitivos que la tumba”
J.G.Ballard, Visiones del infierno, 1966

Nos sumergimos en una sociedad violenta sin apenas darnos cuenta. Los cambios bruscos son desagradables, pero los graduales pasan desapercibidos, uno se va acostumbrando sin siquiera darse cuenta. Y ésto es lo peligroso: podemos llegar a sumergirnos en la peor de las pesadillas sociales, y en el final lo estaremos viviendo como algo normal.

En un post anterior (ver), y a partir de una charla real, imagino un comienzo para una probable historia marcada por la violencia: lo pensé como un ejercicio imaginativo, pero hoy es espantosamente real.
Nos espantamos frente a los noticieros de televisión que tiñen de rojo hasta la noticia más intrascendente, pero no nos ruborizamos al decir en voz alta algo así como a ese tipo lo mataría por lo que hizo.
Escandalizados por la violencia, no podemos ver lo violentos que somos en nuestras relaciones. Rechazamos la violencia de los otros, pero volcamos sobre ellos, y sin pudor, todas nuestras represiones.

Una de las razones, decimos, -en realidad la vomitan sobre nosotros periodistas con trajes oscuros y corbata al tono- es que los adolescentes se drogan o toman alcohol. Cuando veo y escucho a tanta gente bajar línea, sólo puedo pensar en la desinformación en la que poco a poco nos sumergimos; y la falta de información es, en cierto modo, una pérdida de libertad. ¿Por qué nos escandalizamos ante un chico de ocho años que se quema la cabeza con pegamento o paco, y no lo hacemos ante la situación que lo llevó a eso?
Socialmente las drogas son detestables, ¿por qué?
Intuyo que ese rechazo es cultural. Nos desbordan con información parcial; y terminamos aceptando, y creyendo, todo aquello que nos dicen.

Nadie condena a Beethoven por ser alcohólico; ni a Burroughs o Philip Dick por tomar coca y ácido. Estoy casi convencido que son aceptados porque son artistas. Las drogas, cualquier droga, nada más logra exteriorizar lo que cargamos en nuestro interior. Kerouak o Burroughs no fueron mejores escritores por consumir; simplemente el ácido logró exteriorizar su mundo creativo. Quizás sin el uso de las drogas hubieran sido igual de geniales: en estos casos la droga fue una opción meditada.

Y regreso al comienzo: estamos sumergidos en una sociedad violenta; y las drogas, que ya no son una elección porque se transformaron en una salida a un mundo mejor, explotan la violencia de muchos. La merca y el paco no te ponen violento; en todo caso exteriorizan tu violencia.

“A los delincuentes hay que matarlos a todos”. Muchos dicen algo así, considerando que algunas vidas valen más (o menos) que otras; mientras siguen yendo a misa cada domingo. Estas actitudes detestables -detestables porque se defienden desde el concepto de la moral y la decencia- son una extensión de algo que se puede ver varias veces al día en la televisión: las películas de acción y las policiales.

Es seguro que a ésta altura, los pocos que continúan leyendo, se estarán preguntando que tiene que ver el cine con todo la violencia diaria. El motor de la mayor parte de éstas películas es la violencia. Los malos son en realidad la caricatura de un malo, su sadismo siempre es porque sí. Los buenos son violentos, pero siempre por razones humanitarias. Y por supuesto el malo, en el final, debe morir (¿otra vez la muerte?) de un modo atroz, en manos del bueno.
Sospecho que ésta clase de cine tiene éxito por el hecho que nos permite sublimar nuestra violencia de un modo civilizado. Nuestra consciencia descansa en paz: el muchachito hizo con el malo todo lo que nosotros querríamos hacer con otros en la vida real. Pero al fin de cuentas es una ficción.

Hoy, al menos hoy, iremos a dormir tranquilos.

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Las cosas que disfruto

Noviembre 15, 2007 · 1 comentario


Derrochar tiempo.
Gozar del ocio.
Mirar la nada.
Leer a Abelardo Castillo.
Escribir.
Observar al mundo a través del objetivo de la Kodak.
Deletear todo lo escrito.
La cerveza.
El vino tinto.
Volver a escribir, creyendo que quizás vuelva a deletear.
El cine italiano.
Kafka.

Y algunas otras cosas más.

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