Viviendo en la piel de los otros…
El miércoles pasado tuve un pequeño y estúpido accidente que me llevó a esguinzarme el tobillo derecho, sin contar el bonito desgarro que lo acompaña.
Como resultado estoy obligado a llevar una bota ortopédica para inmovilizar el pie. Hoy tuve que volver al médico para un primer control. Todo estuvo muy bien, la inflamación del pie se redujo, lo mismo que los hematomas; el lunes próximo arranco con cinco sesiones de kinesiología para la rehabilitación. Pero viví en mi mismo la realidad de una ciudad que no está construida para que una persona con limitaciones motrices pueda desplazarse con comodidad. Esto sin contar la desaprensión de la gente.
Paso a enumerar:
- Veredas destruidas; con desniveles; baldosas sueltas; pozos; y un larguísimo etcétera
- Subidas para discapacitados en las esquinas inexistentes o simplemente destruidas, lo que convierte en una odisea subir a la vereda con una pierna casi inmovilizada.
- Autos que estacionan extactamente en la esquina.
- Autos que no respetan el paso del peatón.
- Gente que viene caminando hacia uno y no se hace a un lado, cuando puede notar que será imposible dejarles paso.
- Gente que al ver que uno intenta subir por la rampa de discapacitados, primero pasan ellos… por la rampa, por supuesto.
Si por el solo hecho de estar con una pierna que no responde por completo, transitar por Mar del Plata se transformó en una odisea, imagino los problemas que tienen la gente en silla de ruedas, los ciegos y disminuidos visuales, personas que deben desplazarse con bastón, muletas o el corralito con ruedas.
Suena horrible, pero durante un par de horas me sentí una persona de segunda clase






la verdad es que es una verguenza que en nuestra ciudad se invierta tan poco en el cuidado de las veredas. es como bien tu dices una odisea transitar por las calles de mar del plata y no solo a pie sino que tambien en vehiculos debes estar atento a la cantidad de baches sin reparar que existen en miles de calles de nuestra ciudad
un saludo y espero que te mejores
Que decir de Mardel, parece que se le diera mas importancia a los turistas y lo que van a invertir en los fines de semana largos y/o vacaciones que a los arreglos de calles , veredas, rampas y todo lo q mencionás.
Que te sea leve!
besos
Hola Daniel, primero lamento lo que te pasó, es un bajón y espero que te compongas pronto.
Hace muchos años me pasó lo mismo, pero en vez de bota ortopédica (creo que ni existían) me hicieron un yeso típico y a usar muletas. Sufrí todo lo que enumeraste en el artículo y, además, la odisea que significó ir a cursar a la facultad. Lo más indignante es que era la de “derecho”, en donde se supone que nos enseñan a respetar los de los demás. La gente ni reparaba en mi discapacidad, me empujaban, se adelantaban al momento de ingresar a un ascensor, no me dejaban un asiento en esas clases multitudinarias en donde una buena parte se queda de pie… en fin.
Más allá de las críticas a lo estructural y funcional de una ciudad pensada (también) para personas con capacidades disminuidas, para mi lo peor es la actitud de la gente, esa falta de empatía y la indiferencia.
Durante ese tiempo, me sentí así como vos, “de segunda”, y tenía las lágrimas ahí, a punto de caer. Por indignación sobre todo.
Un beso y gracias por aportar tanto en mi blog, sos genial
Quedate en Mdp.. Capital es más peligroso todavía jeje..
que te mejores..