El tipo me habla apenas respirando entre frase y frase. Por momentos su cara adquiere un color rojizo. Las manos se mueven frente a él, como si tuvieran vida propia; se mueven al ritmo de las palabras, sonidos y pausas que coinciden en una música privada, una danza que solo sus manos logran descifrar.
Permanezco de pie. La espalda apoyada contra la pared, aquella que está frente a la ventana de vidrios repartidos. Cuando el tipo camina hacia la derecha, puedo ver la calle a través de la ventana. El tipo habla cada vez más alto; creo que en cualquier momento va a ponerse a gritar. Y sigo son comprender.
Empieza a hablar sobre una mujer y la confianza; se supone que ambos la conocemos, digo supongo porque él no la nombra, da por hecho que la conozco. Me rasco la frente. Paso una mano por el cuello y la nuca. Tironeo el lóbulo de mi oreja izquierda tres o cuatro veces. El tipo habla. El tipo camina por el cuarto. Parece seguir el trazo de un sendero que solo él conoce. El tipo sigue hablando y mueve los brazos.
Creo que le molesta que no le responda, pero no me da la posibilidad de hablarle; no entiendo que me dice. La voz se expande por el cuarto, repta por mis piernas, me ahoga cuando llega a mi pecho, a mi cuello, sus manos.




4 respuestas so far ↓
Maria // Marzo 29, 2008 en
Daniel: por fin tengo el tiempo para ponerme al día con tu literatura. Este relato me parece genial. Es un placer entrar a este lugar.
Te felicito.
Maria
Maria // Marzo 29, 2008 en
Perdón, como veo que tenés la opción de moderación de comentarios aprovecho para decirte -ya que tan gentilmente todavía tenés linkeado mi blog- que tuve me mudé de dirección, ahora está en:
http://cronicasnadasutiles.blogspot.com/
Un beso. Sigo leyendo porque de verdad es un placer.
Maria // Marzo 29, 2008 en
Daniel, si me permitís me gustaría publicarlo en Crónicas (vía enlace hacia aquí, por supuesto)
Espero tu respuesta.
Un beso
leticia // Marzo 30, 2008 en
Excelente Daniel. Impecable.
Muy buenos los apuntes sobre teoría literaria.
Saludos
Leticia G.
Deja un comentario