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Archivo para Marzo 2008

Sabelo Cristina…

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Hace algunos años, Mafalda -esa bella revoltosa- le dijo a la madre algo así como “hace rato que le perdí el respeto a la prepotencia”.

O dicho de un modo que me entiendas: Estoy harto de tu prepotencia.

Foto: www.lanacion.com.ar

Categorías:catarsis, política, sociedad

El espejo en el rellano

Querría esconderme bajo la mesa. O en el rincón oscuro del armario, el del pasillo que lleva a la cocina. Me gustaría que la casa estuviera mejor iluminada, y que el olor -ese que ya no percibo- escapara por alguna ventana abierta.
Preferiría que los pasos que escucho en el piso alto cesen, aunque eso signifique que me quede solo. Me siento en el suelo junto a la biblioteca; las rodillas contra el mentón y los ojos apenas entrecerrados. Una culebra repta por mi espalda rodea mi cuello y se desliza por un brazo, hasta que éste se alza lento, como dormido; y se detiene con el pulgar en mi boca.
Algunas noches la vieja que vive en el piso de arriba se sienta en el rellano y me habla desde allí. No puedo verla desde el sillón frente a la biblioteca, pero la voz rasposa y la silueta desdibujada sobre el espejo en el rellano, llegan hasta mí como si regresaran de un viaje demasiado arduo.
Hoy no ha venido. Empiezo a comprender que la extraño. Ella se apoderó del piso de arriba sin que me diera cuenta. Una mañana simplemente la encontré instalada en una de las habitaciones, colmándola de bolsas de plástico, montones de ropa gastada, y una radio grande sobre la cómoda. Eso es todo lo que sé de ella. Y que nunca baja.
Ya eché llave a las puertas. Estoy solo en la casa, con mis silencios y mis libros. Voy hacia la cocina; camino sin levantar los pies del suelo, apoyándome contra la pared del corredor. Breves grietas, puntos diminutos del revoque contra los dedos me hablan de la historia de la casa. Mi padre la compró a un viudo; el cáncer de garganta lo transformó en un mudo incapaz de comunicarse como no sea a través de señas, gruñidos o palabras garrapateadas sobre el cuaderno que nunca lo abandonaba. Tres años atrás me mudé, luego que mi padre muriera en el cuarto que ocupa la vieja.
La cocina está en penumbras. La prefiero así. Me siento en una de las tonet de mi padre. Me recuesto contra el respaldo con los ojos cerrados y los brazos colgando. Un aroma dulce, espeso trepa por mis brazos mi cuello y se cuela a través de la nariz; se recuesta contra la lengua, y pienso en un matadero. Miles de vacas desangradas, los cuellos fracturados, y las patas que ya no pueden sostener al animal. Una vaca cae al suelo y tres tipos de ropa blanca se abalanzan sobre ella como hienas dementes. El olor de la sangre me abofetea la cara. Estoy parado junto a ellos pero me ignoran; continúan con sus movimientos precisos como si yo no existiera. Los brazos que sostienen las cuchillas se mueven en pasos de baile; y la sangre salpica sus ropas y mis brazos.
Espero. Todavía sentado de espaldas a la puerta de la cocina. Una pava silba sobre la hornalla. El pico escupe vapor hacia el cielorraso. Me paro y voy hacia ella. Quiero retirarla del fuego, pero el asa está muy caliente y no me atrevo a tomarla. No veo nada con que ayudarme a asirla. Apago la cocina. Poco a poco la columna de vapor muere y el silbido se apaga. La cocina se acalla, como si el tiempo hubiera muerto de un modo repentino.
Vuelvo al living, al sillón frente a la biblioteca y al espejo en el rellano. Espero. Los pasos en el piso alto se acallaron. Noto algunos libros fuera de lugar. Permanecen acomodados, pero no en el orden que siempre guardo para ellos. Paso mi mano por ellos y los dejo caer. Llegan al suelo con un ruido blando. Caen, girando, lentos, y ploc plocp pocpl.
Me siento con las piernas cruzadas entre los libros.
Espero.
Escucho.
Los pasos en la escalera.

Categorías:cuentos, literatura, narrativa

Gracias Monika

Blogera, y reincidente lectora de éste blog, MonikaMDQ me eligió entre uno de los siete blogs que me hacen reflexionar cada a uno a su manera.
Mis elegidos, sin orden de preferencia, son:

  1. Cabaret Lenin
  2. El k-osmonauta del azulejo
  3. Sol y la neurosis
  4. Los martes miento
  5. Nación Apache
  6. La culpa es mía
  7. El ventrílocuo

La selección fue difícil, y con seguridad más de dos quedaron fuera de la lista; pero al fin de cuentas, toda elección siempre (siempre) es provisoria

Categorías:blogs, internet

Tarde de domingo

Es la hora de la depresión.
El día comienza a morir, y el calor continúa sobre la ciudad. El aire tiene una consistencia propia, parece jalea. En la tarde del suburbio, un viejo toma mate junto a la ventana que mira hacia la calle. Cada tanto pasa un auto. Por un momento recuerda al mate, y regresa a él, sorbiendo con fuerza hasta que el mate queda tan vacío como el viejo. Y ceba otro mate.
En la esquina una pareja se besa contra el muro que resguarda al baldío plagado de yuyos y ratas. La tarde se desploma sobre ellos cargada de promesas para la noche.
Sobre el charco junto al cordón flota una nube de mosquitos. Un perro ladra tras la reja de una casa. Una mujer habla sola, la voz es apenas un murmullo opaco, mira de reojo a los amantes de la esquina. Un ladrón se apoya contra la puerta de un automóvil rojo.
En la medialuz del dormitorio un poeta escribe su suicidio.

Categorías:cuentos, literatura, narrativa

Teoría literaria VII – El foco narrativo

Hasta el momento, en cuanto al narrador, pudimos ver:

  1. Los diferentes tipos de narrador.
  2. Los modos de expresión (niveles de lengua) que puede tener el narrador, y sus variantes.
  3. La forma de uso de los diferentes tiempos verbales, y la forma en que éstos influyen en el ritmo de la narración.

Ahora quiero hablar del último recurso técnico del narrador: el foco narrativo.
El concepto de foco narrativo es simple: el narrador, en esencia, es un testigo de la acción del texto y procede a narrar lo que sucede en ella. Así como una cámara de fotos, o de cine, enfoca sobre una parte de la realidad; el narrador lleva su mirada hacia una parte de la realidad literaria que está narrando; hace foco sobre parte de esa realidad y desde allí narra.

Como concepto, el de foco narrativo, puede parecer caprichoso y artificial, pero de hecho es un recurso técnico que puede ser explotado de un modo interesante en la narración.
Voy a un par de ejemplos concretos para que pueda comprenderse mejor:

  • Imaginemos a dos personajes dialogando en un bar. Permanecen sentados en una mesa junto a la ventana que da a la calle.
    Imaginemos, ahora, a un narrador. Tomemos, primero, al omnisciente en tercera persona. Se encuentra por fuera de la narración, suspendido sobre ella; es capaz de ver todo lo que sucede, y lo cuenta.
    Supongamos, ahora, otro narrador en tercera, pero que narra no desde fuera sino sentado a las espaldas de uno de los personajes. Ahora, el narrador no puede ver, por ejemplo que hay sobre la mesa, o que hace exactamente el personaje que le da la espalda. Va a contar lo mismo que el omnisciente en tercera, pero en cierto modo los hechos no serán los mismos narrados por uno u otro.
    Imaginen, un tercer narrador. Éste está en la cocina del bar, no puede ver a los personajes, pero puede escuchar el diálogo. Nuevamente estaremos en condiciones de contar otra versión diferente de la historia.
  • Segundo ejemplo, este es real. El narrador de la primera parte de El sonido y la furia de Faulkner. El narrador es un narrador omnisciente en tercera, pero narra desde el punto de vista de unos de los personajes -un deficiente mental- El narrador cuenta solo lo que ve e interpreta el personaje; por cierto un malabarismo técnico muy difícil de igualar.

En textos de cierta extensión -por encima de las 10000 palabras- las mudas, o cambios de foco narrativo, son otro modo de trabajar el ritmo de la narración. En este caso el narrador -que siempre es el mismo-narra desde diferentes puntos de vista, cambiando el lugar desde donde mira la escena.

Links:

Teoría literaria I – La realidad literaria
Teoría literaria II – La irrupción de la realidad imaginaria
Teoría literaria III – El hecho fantástico
Teoría literaria IV – El narrador
Teoría literaria V – Nivel de lengua del narrador

Teoría literaria VI – El ritmo narrativo y las conjugaciones verbales
Teoría literaria VII – El foco narrativo
Teoría literaria VIII – El contexto narrativo
Teoría literaria IX – El diálogo
Teoría literaria X – La creación de un personaje
Teoría literaria XI – Las figuras retóricas (1º parte)
Teoría literaria XII – Las figuras retóricas (2º parte)