Noche de sábado
Llueve.
Pienso en escapar. ¿Hacia donde? Cualquier lugar adonde quiera ir es demasiado lejos.
Deseo que ese lugar esté esperando por mi.
Un sitio tranquilo.
No espero demasiado de él. Apenas un leve silencio que colme resquicios vacíos; una canción tarareada por lo bajo; un pueblo de casas pintadas con colores vívidos.
Nada más que eso, o quizás solo un poco más, no demasiado.
Pienso en cerros cubiertos de pinos y en pájaros azules. Pienso en un anciano sentado en un zaguán, mirando hacia la nada, mientras me cuenta una historia absurda que voy a ser capaz de creer.
Casas de ventanas angostas y techos de tejas. Calles que se retuercen hacia aquí y allá; y un bar colmado con el aroma de los toscanos y la música en la voz de los parroquianos, que quieren arreglar el mundo allí. Un coche viejo sacudiéndose sobre los adoquines, baja por la calle hacia la costa, donde el muelle aguarda por un barco que nunca llegará.
El pueblo duerme en la siesta.
Parece aguardar por algo.
Tal vez espere por mí.





Vaya de hecho intuyo que si stuviste en ese lugar, y si no fue asi, es interesante y amena la descripción de la atmosfera que nos entregas, Un texto bastante agil.
X esos caminos nos veremos…Felicitaciones
Chinasklauz