pero rara vez sucede

pero rara vez sucede que esas cartas que recibís
lleguen cargadas con el sabor del láudano caliente
una noche de martes cada tres semanas

en el escenario vacío de tus horas
el almanaque se deshace a diario
y la soprano calva muere un poco cada día

siete u ocho años desbarrancados
pueden ser un error demasiado grande
para una carta que no llega

tu espera es una ausencia de horas
de teatros sin orquestas
de melodías arañadas por la muerte

nunca será tarde para que perfumes mis oídos
para que te declares en huelga de amores muertos
para vestirte con las palabras de este libro

hay una sola historia

hay una sola historia
y es antigua,
solo veo variaciones
el eco narrado por quien se dice amigo

me dicen que no puedo confiar
en mis ojos miopes,
en mis oídos borrachos,
en la intención asesina de las palabras

puedo creer todas las excusas
y todas las mentiras,
y puedo creer en una foto borrosa

nunca es la hora para escaparme,
y nos esperamos

confusiones pretéritas

confusiones pretéritas adivinarte remota gratitud envejecido adivinanzas agradable pan ceguera belleza amorosa molestia confesión escozor orejas caudal rumiante pómulos reflejo desencanto tristeza mansedumbre perjurio plebeyo pretextos arrogante pálidas profunda incienso musa frío comienzo ahogado azul tristísimo cama acto monjas ramos parientes mañana lecturas amor escándalo gracia implacable escalpelo claridad miel cerradura espanto cadalsos pandero orilla vagabunda erudito cónyuges silencio cenizas jóvenes nueve bodas verde aterra

No se hace buena literatura con buenas intenciones ni con buenos sentimientos; André Gide

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