la encontré en un zaguán
de esos que casi no existen
puerta alta
y un pedacito de sombra tras un peldaño
la mujer tejía sentada en el suelo
los ovillos junto a sus piernas
dos agujas bailando en el aire
las manos manchadas
y las manos manchadas de hambre
y el aire trenzado en colores
me paré a su lado
sin mirarnos
tejiendo tiempo
veredas vacías
puertas abandonadas
quise sentarme
inventarle palabras
mostrarle el hambre del tiempo
el aburrimiento de los gorriones
la levedad de sus pasos
me quedé parado
me zambullí en las arrugas de su cara
atravesé los portales de su boca
y seguí caminando

Me piden palabras, y se horrorizarían si les entrego las que de verdad me pertenecen.
¿Para qué? No las comprenderían, y tampoco las tengo. ¿Acaso piensan que ellas pueden salvarlos? No me muestren su idiotez rogando por que mis palabras los salven; no tengo más certezas que ustedes y sólo puedo darles un espejo. Que es siempre el mismo.
No esperen que nada que lo que escribo los salve. No esperen que nada de lo que escriba les señale un camino.
Eso no existe.
Idiotas.
Es muy cómodo, sí, cómodo, sentarse a esperar revelaciones, verdades. Pero todo eso es mierda, ¿la quieren? Ni eso pienso darles.
Deberían salir a la calle a dinamitar postes de alumbrado, incendiar comisarías o escupir estatuas en las plazas; pero no me aburran con sus devaneos en busca de verdades que no existen. Salten al vacío de sus dudas, abrácenlas; violen a sus frágiles verdades y luego pueden tirarlas a la calle; se van a dar cuenta que no soy mejor que todos ustedes.
Maniquíes asustados, pacientes aguardando el diagnóstico de un médico sádico, idiotas sin palabras.
No les daré nada. No vengan a hablarme de solidaridad, de amor, nada de eso es cierto; nada más escribo, aquí me tienen, desnudo.
¿Querían palabras? Acá las tienen. ¿Les gustan? Pues bien, esto es lo que puedo ofrecerles, el resto es pura mierda, pura mentira.
Maten a sus dioses, escupan en la cara de los salvadores de almas.
Nada más sean.

ayer murió alguien
no se quien era
no se su rostro
no se su voz
o sus vicios
ahora hay un hueco en el mundo
quizás a la vuelta de la esquina
o tan lejos
le están llorando
es uno y es todas
porque no se nada
de ese trozo de carne
ya no siente frío
no tiembla
sin recordar instantes
quizás se emocionara
al escuchar la música de Bowie
sufriera de artrosis
vistiera de verde
le desagradara el helado de limón
o soñara escaparse
pero no como lo hizo
sin dejar nada tras de si
le extrañaré
quien quiera que haya sido

soy agua y sal
soy barro, voces, manos
soy ausencias
soy regreso, dientes, vino
soy un libro con páginas marcadas
el peso del aire
la levedad de los sueños
soy río, cuerda, foto
soy huella y abrigo
soy llave, beso, espina
soy la piedra que vuela
la terquedad del árbol
el aburrimiento de las estrellas
soy calle y charco
soy susurro
soy hoja, trépano, grito
soy la geometría de las ciudades
la sala de espera
la tristeza post coitum
soy la vía muerta
soy reloj
soy cárcel y bicicleta
soy canto, tropiezo, cruce
soy la paciencia de los muertos
estaciones de servicio abandonadas
el recuerdo de relaciones ilícitas
soy el miedo mordiendo hombros
soy el agotamiento del tiempo
la falacia del mundo
el humor de los metales
soy abrazos y olvido
soy palabra