Lluvia

Trozos de muerte se desmoronan desde el cielo. Caen lentos, en bamboleos borrachos, girando en tirabuzones suaves. Retazos de una lienzo gastado de tiempo, lavado por palabras, sucio de promesas.
Caen. Se adhieren a las cosas, a las baldosas surcadas de años, a las sillas de patas flojas, a las miradas de mujeres que añoran el tiempo de preñez, a los gatos de ojos amarillos y afiebrados, a las monedas extraviadas, a los zaguanes que atesoran caricias furibundas. Caen semejantes a rastros de piel sin brillo.
La casa se ha llenado de ellos, la casa y la ciudad donde ella se alza. La casa y mis brazos y la biblioteca desordenada y por debajo de mi piel.

Perlas negras (49)

ballard

 

J. G. Ballard; 1930 – 2009

La novela burguesa es la gran enemiga de la verdad y la honestidad

Borracho

Noviembre 7, 2009 Daniel Battiston 1 Comentario

Está frente al vaso de cerveza extraviado en las burbujas que suben desde el fondo, rápido, rápido, y más arriba, hasta encontrarse con la espuma que estalla contra el borde, se detiene, se desvía hacia un lado; se piensa encerrado en la burbuja, ese mundo redondo, perfecto, que sube. O quizás no prisionero de ella encerrado rodilla contra mentón y los brazos alrededor de las piernas; no, no prisionero, sino ser la burbuja misma, redonda y clara mientras sube como una más entre ellas. Un trago largo para calmar la espera y no tener que escuchar la música tan fuerte; la cerveza, largo trago dorado y apenas tibio por tanto esperar, adormecerá los oidos, las manos como trapos sucios y húmedos y los ojos; esos ojos líquidos, como siempre decía la tía Beba cada vez que llegaba a casa se venía derechito y pellizcaba los cachetes y que ojos ¿de quién son esos ojitos mi amor? de la tía, trataba de decirle, mientras seguía tirándome de los cachetes y me dio un paquete papel dorado y feliz cumpleaños Maurito y el rip rip del papel que cae descubriendo una remera con un pato enorme en el pecho, gracias tía y me voy corriendo; ¿cómo?, el tipo de negro lo mira de costado con los codos en la barra. Nada, nada. Y vuelve al vaso y las burbujas que ascienden y otro trago y mirar al tipo que también lo mira como un ojo negro y enorme, un túnel o un pozo, piensa, un hueco por el que caería sin remedio, encerrado sin remedio como en las burbujas de la cerveza que se entibia entre entre las manos sudadas. El ojo, el tunel, gira y Mauro cae. Alarga un brazo para tocar la nada, un pie y otro en pasos largos que pisan la nada, una nada suave como el césped húmedo en una mañana de sol. Caer de rodillas con el sol atravesándole los ojos. Y los patos.
Eran cuatro. Nadaron hacia la izquierda donde crecían las cañas en manojos apretados, luchaban por ir al encuentro del cielo, por elevarse y por encajar las raíces en el fondo. Un pato metió la cabeza en el agua; Mauro imaginó al pato ahogado, tieso, cabeza en agua y culo al cielo. El tiempo se escapaba de entre sus manos, un pato ahogado y los otros tres tan lejanos dando vueltas con esa indiferencia tan propia de los patos. Nunca le gustaron. Lo patos, digo, nunca me gustaron y deseé que el muy jodido se quedara ahí, quietecito y frío. Un trueno de plumas y la cabeza escapó como una burbuja de un vaso de cerveza, un reflejo dorado asomando del pico y cuatro patos despedazando el aire, y un poco más alto cada vez hasta que se confundieron con las manchitas negras que bailaban frente a sus ojos los días de sol como aquél, ojos blandos como la laguna; nunca me gustaron los patos, siempre me parecieron bichos sucios, y ese andar cansino como de rengos. En la laguna las cañas bailaban una danza lenta al ritmo de la brisa y las ondas espesas en el agua; pensó en una pavana o una boureé, pensó en Bach, un arroyo quieto alimentando la laguna donde peces dorados crecían como burbujas en un vaso de cerveza.

Catarsis (27)

Una constante que se da en casi todos los empleadores que conozco (propios y ajenos): cuando el negocio no funciona del todo bien, la culpa siempre es de los empleados

Categorías:catarsis, sociedad

Me mudo de blog

Pero solo por veinte días.

Al igual que el año pasado, cuando viajé a Bolivia, llevaré un diario de viajes. Esta vez será por la Patagonia.
El plan de viaje es: Mar del Plata, Bariloche, El Bolsón, Esquel, Puerto Madryn y el regreso a Mar del Plata.

No seguimos leyendo en Ruta Cero

Categorías:blogs, literatura

24º Festival Internacional de Cine de Mar del plata

Octubre 12, 2009 Daniel Battiston 1 Comentario

mardelEstamos a 25 días de comenzar el Festival de Cine de Mar del Plata y en la web oficial aún no hay información disponible, excepto la del concurso de trailers y afiches. Este año el festival comienza el sábado 7 de noviembre y culmina el domingo 15, es decir que a partir de éste año se reduce en dos días su duración.
Ya desde la edición anterior se comenzaron a ver desprolijidades imposibles de disimular: desde la patética inauguración, más cercana a un acto proselitista que un evento cultural, hasta la eliminación de ciclos como Cerca de lo Oscuro, Vitrina Argentina -donde se exhibían las más nuevas producciones nacionales- o el ciclo de animación, que se contaban entre las más interesantes y que mayor cantidad de público llevaban a las salas. Y, por supuesto, el nefasto cambio de fecha que nos deja afuera de cualquier posibilidad de exhibición de títulos de peso.
El año pasado se borraron de un plumazo los ciclos más convocantes, este año desaparecieron dos días de exhibiciones y la cantidad de peliculas se redujo.
Y a menos de un mes pareciera que el festival son solo algunos banderines colgados en la Peatonal San Martín.
No quiero ser malo pero por lo visto en Argentina el partido va fútbol para todos  1, arte y cultura 0.

Nota al pie: desde mucho antes del comienzo del Festival ya se encuentran disponibles en la web oficial los logos para poder ser descargados. Bueno, todavía no hay nada; el logo que ilustra este post tuve que buscarlo a través de una web independiente

Sorpresa

Había encontrado el cubo color verde pálido hacía tantos años que no lograba recordar cuando o donde. Sabía, sí, que lo guardó en el último estante, el de la izquierda, en el galpón del fondo, dentro de una caja de cartón donde se adivinaba la palabra Express.
El estante estaba demasiado alto, por más que intentó estirarse sus dedos apenas rozaban la caja de galletitas. Se puso en punta de pies. Se tomó con la mano izquierda de un lado de la estantería y estiro el brazo libre sin suerte. Un poco más. Y un poco más. Las uñas mal cortadas arañaban el cartón. Quizás lograra hacer que la caja se moviera apenas hacia adelante y pudiera arrastrarla. Imposible.
Buscó algo donde subirse. La silla tapizada de verde claro tenía una pata floja. El cajón de manzanas junto a la puerta de chapa era demasiado bajo y débil, no soportaría su peso. Insistió en querer alcanzarla con sus dedos cansados y sucios. Se deshizo de la idea. La silla era la única alternativa.
La colocó justo debajo de la caja de cartón, el respaldo apoyado con firmeza contra el estante más bajo. La sujetó con las manos comprobando que no se movería. Tomado del respaldo apoyó un pie sobre el tapizado deslucido. Alzó el otro pie y lo mantuvo en el aire calculando cuanto resistiría la silla. Regresó el pie al suelo. Volvió a alzarlo. Lo mantuvo a quince centímetros del suelo. La silla permanecía quieta. De un envión elevó el pie, lo apoyó también sobre la tabla verde de la silla verde, soltó sus manos del respaldo y se alzó sobre la silla, las manos en alto al encuentro del cubo verde pálido dentro de la caja de cartón que decía Express sobre el último estante a la izquierda en el fondo del galpón la caja viene a su encuentro la silla baila al ritmo de sus piernas y un pie resbala resbala la silla se mece su cuerpo gira la cintura la silla va a la derecha la espalda se tuerce una mano suelta la caja de cartón que tiene escrito Express en rojo viejo que golpea en su frente y cae tras su cuerpo la silla cae la caja cae él cae interminable cintura espalda cabeza mirando la caja de cartón que cae a su lado a su izquierda y cae y se desarma y cae y golpea contra el piso y la caja se desarma y el cubo verde pálido que encontró ya no se acuerda cuando o donde escapa más allá de su mano que no llega a nada y golpea golpea y nada

Catarsis (26)

Estoy harto de las chicanas políticas. Estoy harto de tanto intercambio de palabras estériles. Estoy harto de la hipocresía de quienes alzan el estandarte de las libertades individuales desde la ideología más retrograda posible. Estoy cansado de la tribu de políticos opositores que no proponen otras miradas. Estoy hasta la nausea de un gobierno intolerante disfrazado de progresista. Estoy cansado de tanto insulto gratuito. Estoy asqueado por la falta de respeto hacia quien no opina igual. Estoy harto de tanto show televisivo. Estoy harto del no porque sí. Y también estoy harto de los genuflexos ante el poder de turno. Tengo el alma agotada de tanta palabra hueca y tanta indiferencia en los actos. Estoy cansado de la prepotencia y de la memoria frágil. Estoy cansado de ver el olvido y la avaricia. Estoy harto de tragar de prepo la cicuta de los políticos servida en bandeja de plata. Estoy harto de tanto idiota útil. Estoy harto de políticos paranoicos, incultos, patéticos. Pero no estoy resignado

Categorías:catarsis, política, sociedad

Límites

Caminó calle abajo. No miraba hacia atrás, apuraba el paso en la vereda de baldosas sueltas cargando sobre los hombros el cielo violento y gris cargado de promesas de lluvias.
La calle terminaba unas pocas cuadras más allá, donde el pueblo se fundía con el campo que estallaba en verdes. Las baldosas fueron tierra fina y opaca, luego barro, luego un chapotear de pies entre los pastos altos. Caminó hacia los árboles. Cruzó un alambrado. Los pies clamaban un instante de paz. Siguió caminando

Categorías:cuentos, literatura, narrativa

De la realidad narrada como un cuento

La realidad del mundo que nos toca en suerte vivir parece estar armado al estilo de un decorado teatral en desuso. Las posibilidades del mundo real están contenidas dentro del envase fabricado por políticos, algunos periodistas, y supuestos intelectuales. Por supuesto que esta realidad no me satisface.
en los ‘60 Ballard decía que siempre es posible darle la espalda a un universo bastante insípido si uno es capaz de rehacer por lo menos una pequeña parte de él a su imagen y semejanza. Y esta frase resume el sentido de la literatura, ¿por qué debo conformarme con la visión del país que me da, por ejemplo, el Grupo Clarín, si tengo mis propios ojos para verlo? ¿Qué obligación tengo de aceptar la concepción reaccionaria y retrógrada del gobierno nacional?  ¿Debo seguir los pasos de los bobos útiles a cualquier interés amoldando mi mirada de la realidad a la de aquellos que me resulten más simpáticos o correctos políticamente?
Mi respuesta es no a todas las preguntas.

La literatura trabaja sobre varios preceptos al momento de construir la realidad literaria sobre la cual va a asentarse la historia narrada. Uno de estas concepciones, la que siempre me apasionó fue el del que sucedería si… Esta estructura de narración, que dicho sea de paso es una de las favoritas de José Saramago, puede llegar a ser una vuelta de tuerca para mirar la política argentina.
Entiendo que es difícil llevar adelante tal operación: debemos renunciar a casi cualquier preconcepto, olvidarnos de las limitaciones que nos imponen nuestras propias ideas, lanzarnos a navegar el mundo como si fuera un gran cuento. Y los resultados pueden llegar a ser inquietantes.

El 10 de diciembre de 2009 asumirá un nuevo congreso en Argentina. Y la composición del mismo ya es un verdadero dolor de cabeza para el gobierno de Cristina Kirchner.
¿Alguien se puso a pensar en lo absurdo del sistema eleccionario argentino? Con seguridad muy pocos lo hacen, en especial aquellos que refriegan los porcentajes de votación obtenidos por el oficialismo, en especial en las elecciones presidenciales de 2007.
Cuando se llevó adelante la reforma constitucional de 1994, y gracias al Pacto de Olivos -una aberración política sin posibilidad de defensa- se posibilitó, de un modo por completo legal, un dibujo de los porcentajes de los votos recibidos por los candidatos: sólo se computan los votos afirmativos válidos. ¡Qué quiere decir esto? Es simple, quedan fuera del conteo los votos en blanco y los anulados. El resultado es simple: los porcentajes de votos obtenidos son mayores que los votos reales. De esta forma, por ejemplo, Cristina Kirchner obtuvo la presidencia del pais sin recurrir a segunda vuelta, con apenas el 36% del total de votos reales emitidos.
En las elecciones legislativas de junio de 2009 los porcentajes
reales obtenidos por el oficialismo fueron menores aún.
Sin embargo, el pensamiento autoritario de este gobierno les hace decir y actuar como si los números en cuestión se encontraran invertidos.

Y ahora es cuando quiero empezar a pensar a mi país como si fuera un cuento, pensarlo desde el que pasaría si…
Un escritor suele desplazarse hacia los extremos, es el modo más interesante de rasgar el barniz que disfraza al mundo real. Pienso escaparme hacia los extremos, hacia el mundo más horroroso posible. No puedo asegurar que descubra una verdad, pero
de los mundos más horrorosos es de donde se pueden descubrir pequeñas verdades más poderosas que los discursos de los políticos y de los útiles defensores a tiempo completo y sin sueldo.
¿Qué veremos a través de la televisión o hallaremos en Google? Tengo algunas ideas.

Imagino a una Cristina Kirchner enclaustrada en una mansión de El Calafate, más cercana a una cárcel que a una casa. Las medidas de seguridad que tiene la casa son extremas, nada del exterior debería afectar la paz de quienes la habitan. Nada sale ni ingresa a ella sin haber pasado por exámenes, cateos, y revisiones previas. La paz de la señora presidenta no debe ser alterada.
A 2900 km de Buenos Aires la realidad del mundo parece embozada en un barniz de olvido y sopor. Los cortes de calles por parte de trabajadores y agrupaciones de izquierda, que durante el gobierno anterior y los primeros meses del suyo, eran vistos como una reivindicación de los derechos del pueblo argentino, trabajador y peronista, ahora se encuentran prohibidos y varios dirigentes sindicales que no comulgan con la CGT, miembros de ONG’s independientes del gobierno, y periodistas e intelectuales que nunca fueron genuflexos, se encuentran encarcelados, viviendo fuera del país o simplemente muertos.

El resto, la mayoría, se mueve por la vida como en un sueño. Las pocas empresas que funcionan son en realidad enormes corporaciones de amigos o testaferros del los políticos de turno, que en nombre del avance industrial argentino se dedican a explotar a sus empleados con sueldos de hambre y trabajo en negro. Un porcentaje enorme de la gente, en especial en el arco que va de La Rioja hasta Misiones, pasando por Tucumán, Jujuy o Chaco, vive en condiciones infrahumanas, las pestes y el hambre son parte del paisaje cotidiano. Un paisaje devastado por la desertificación del suelo: preciado obsequio de los pools de siembra sojeros, frente a los cuales, y más allá del discurso oficial, nunca se tomaron medidas de control.
Pero las enfermedades son la moneda de cambio de cada día. Dengue, fiebre amarilla, chagas,  gripe porcina, cólera, hepatitis, son parte del la realidad de la mayor parte de los argentinos. Todos conocen a alguien que murió de dengue o de SIDA; pocos recuerdan que cosa es un hospital o un médico.

Mientras tanto algunos, muy pocos, se reúnen en cuartos de ventanas cegadas; tratan de navegar por internet, publicar sus blogs o sus revistas impresas sin que la policía los rastree. Las disposiciones legales que permitieron la unificación del discurso informativo en televisión y radios, a los pocos años se extendió al periodismo impreso y a la actividad individual en internet. Cuando las críticas y las ideas contrarias al gobierno solo tuvieron espacio en el universo de los blogs, éstos también debieron ser controlados. Los que alzaron las banderas del pluralismo, la democracia, y el progresismo, crearon un estado policial.
Encerrada en su cárcel mansión de El Calafate, la familia presidencial vive los días paseando por los jardines, que desde hace algunos meses se extendieron hasta que el glaciar Perito Moreno quedó entre sus límites; jugando interminables partidos de tenis bajo el techo de la cancha climatizada, o viendo los partidos del campeonato de fútbol. Ella parece sumergida en un mundo de caprichos y coqueteos. Cada día llegan diez centollas traídas especialmente de Punta Arenas para la comida. Un matrimonio perfecto, con dos hijos hermosos que los aman -el nene mayor se colocó un cinturón gástrico y va todos los días al gimnasio de la mansión con su personal trainer de  diez mil dólares al mes; la nena tuvo que dejar, a disgusto, sus pasiones en la web: ninguno de sus amigos tiene ya blog o fotoblog, sus familias escaparon a España, Uruguay o Brasil, o bien están muertos gracias al hambre, el dengue o la SIDE.

En pocos meses habrá elecciones legislativas otra vez. Cristina confía en lograr, otra vez, el 97% de las bancas. Néstor no está contento con eso, él quiere todo el congreso para ellos, no comprende que el congreso es la base de un sistema democrático de gobierno, y la democracia se basa en la pluralidad de ideas. “Tener el 100% de las bancas en las dos cámaras del congreso”, le dice Cristina, “sería mal visto por la OEA, la ONU, el Mercosur y todos esos organismos que responden a las sinarquías liberales que responden a intereses pátridas y por completo ajenos al sentir nacional y popular del nuestro gobierno”.
Néstor sonríe y comprende. Y piensa que Cristina le tendría que haber hecho caso, “al congreso hay que borrarlo de un plumazo2 le había dicho, pero ella seguía sin hacerle caso.

“Quizás cuando los nenes crezcan y se hagan cargo del negocio”, piensa, “tengan más en cuenta mis consejos”.