es una mujer caníbal

es una mujer caníbal
que me encerró en una jaula sin barrotes
sus palabras son cuchillos
mira a un lado sin mirarme
mientras me toca sin disimulo
y se extravía entre gente que no conozco

estoy en el rincón quieto de la casa
donde las escaleras siempre descienden
hacia cuartos sucios de piel
donde ella me roba las palabras
mientras conversamos de la nada
su cuerpo es el catálogo de mi deseo
muerde mi cuello con palabras
sorbe mi carne a través del ojo que me vigila

un cigarrillo compartido es la farsa
de tanta promesa incumplida
no hay palabras entre nosotros
me ata a una silla
patea mis piernas
y devora mi alma con ojos de hambre

envuelve mi cuello entre sus uñas
me arrastra por las veredas de la noche
creo que va a saltar sobre mí
pero me hace a un lado
y cierra la jaula

las llaves están guardadas en su bolso
pienso que nunca saldré de aquí
los rincones de mi cráneo hieden a silencio
soy el montoncito de carne en el suelo
quizás vuelva pronto a buscarme
a jugar con mi mente
con el reloj agotado de mi cuerpo

esas palabras que guardo debería beberlas

estas palabras que guardo debería beberlas,
disfrutar el regusto de las erres y las eles
atragantarme con diptongos
asquearme de tantas aes y eses,
porque no se pueden esconder las efes
ni mentir sobre las íes,
hay una caja en el fondo del armario
donde están escondidos todos los insultos
todas las blasfemias
algunas palabras de falsa amistad,
dentro de un tarro de mermelada
esperan elogios encontrados
y un puñado de emes de patas enredadas,
palabras a media voz descansan en un rincón
otras saltan sobre los muebles del living
o juegan entre los utensilios de la cocina,
ninguna es mía
las fui juntando con mis oídos
con mis manos
café de por medio en un bar asmático
charlas de amigos armados de cuchillos,
algunas golpearon la puerta y les dejé pasar
otras me cayeron como lluvia rancia de marzo,

debería irme de este lugar
las palabras se mueren y no quiero llorarlas
la casa será una tumba tibia para ellas,
voy a escaparme por una ventana
la del dormitorio,
voy a pararme al otro lado de la calle
viendo como la casa arde

el metódico cepo de tu cráneo

el metódico cepo de tu cráneo
construye los castillos de las horas
la danza del segundero
es la droga que abotaga los ojos
y complotarán los implumes
saboreando el té de la ceguera

derribarán ladridos
entre laudes mohosos
las cabelleras humilladas
no cantan piedades
y destejarán cuerdas de aire
en las veredas de la tarde

empapelarás tus días
con diarios húmedos
hormigas bastardas
bufando al sol
llegarás tarde al ensayo
en el asilo del abuso

mamá me dice que no salga a jugar a la calle

mamá me dice que no salga a jugar a la calle
llueve, hace frío, me voy a resfriar, me voy a morir
papá me dice que qué voy a hacer con las dos cursadas pendientes
algunas noches sueño con las prácticas de fisiología
mis padres son los trozos de carne en la mesa de disección
abro y escarbo tras la piel, la carne, los órganos fríos
son iguales a cualquier otro que descansa en las heladeras
son iguales entre ellos y nunca lo supieron
quizás, por dentro, yo también sea así, es lógico, soy su hijo

creés en todas las mentiras que te cuentan de mí

creés en todas las mentiras que te cuentan de mí
te entiendo
es como comerte un Big Mac con una Coca grande
o salir a caminar por la costa una tarde de sol
nada de eso duele
es mejor creer en esas mentiras
porque es la forma de sentirte segura
de confiar en tus pensamientos
de saber que tu mundo permanece firme
creer en lo absurdo te adormece el miedo
es la distancia de lo que decís no querer
es el alejarte en la noche alcohólica
extraviarte porque sí
y creerte todas las mentiras

pero rara vez sucede

pero rara vez sucede que esas cartas que recibís
lleguen cargadas con el sabor del láudano caliente
una noche de martes cada tres semanas

en el escenario vacío de tus horas
el almanaque se deshace a diario
y la soprano calva muere un poco cada día

siete u ocho años desbarrancados
pueden ser un error demasiado grande
para una carta que no llega

tu espera es una ausencia de horas
de teatros sin orquestas
de melodías arañadas por la muerte

nunca será tarde para que perfumes mis oídos
para que te declares en huelga de amores muertos
para vestirte con las palabras de este libro