Me llamo Daniel Battiston.
Nací en febrero de 1966, en Caseros, Argentina. En junio de 1969 mis padres me trajeron a Mar del Plata sin siquiera consultarme si lo deseaba, y desde entonces me encuentro anclado aquí.
A los nueve años cayó en mis manos una versión edulcorada de La Odisea, publicada por la vieja Biblioteca Billiken; y la literatura se transformó en un mal irremediable.
Hasta los quince años leí de un modo indiscriminado casi cualquier cosa que cayera en mis mano, muchas a escondidas de mis padres. Hasta que me topé con Un toque de infinito, un volumen de cuentos de Howard Fast y me enfermé de cienciaficcionitis; un mal incurable que me obligaba a leer ciencia ficción. Muy pronto escubrí la colección Minotauro y la revista El Péndulo; por lo que puedo decir que entré al género por la puerta grande.
Pasaron los años (muchos) y algún desajuste emocional me llevó a terapia. Entre tantas sesiones mi psico me preguntó por qué no me lanzaba a escribir, si tanta afición tenía por la lectura. Me sugirió arrancar con algún taller literario, y enseguida me lanzó una tremenda advertencia: no escribas para hacer catarsis, eso no sirve; si lo vas a hacer que sea por el simple hecho de la creación artística. Entonces regresé a la lectura (casi) indiscriminada: Ballard, Faulkner, Castillo, Cortazar, Kafka, Flaubert, y varios otros más se convirtieron en una compañía habitual.
Con el tiempo gané algunos premios, fui finalista en otros, participé en alguna antología; y desde mayo de 2006 -después de tres intentos fallidos- publico con una regularidad envidiable este blog.
Si de algo estoy seguro es que todo puede ser literatura, este blog también.


